25 años de Pez: hacer música como un impulso.

Una charla con la banda de rock de Buenos Aires que trae un Kung Fu al mundo. Por Romina Rocha.
PH: Martín Tricárico (IG: a_funky_monk)

Con el paso del tiempo sucede que las mismas cosas que antes percibíamos de una manera pueden verse o sentirse distintas. Van amontonándose experiencias, situaciones y entonces las imágenes de lo que fue ayer con respecto al hoy, puestas en retrospectiva pueden contarnos muchas historias y servir de guía para comprender, al menos al pasar, qué es lo que motiva a los Pez, 25 años después de haber nacido y con un disco más que resulta de lo vivido, para seguir cantándole a la libertad, al respeto y al viejo paz y amor.

¿Cómo viven ustedes el momento de la creación de un nuevo disco, de una nueva historia por contar?

Fósforo: Todos los discos fueron procesos distintos entre sí.

Ariel: A mí lo que me pasa y que me parece que habla un poco de lo que fue siempre la banda es que nunca hubo un plan maestro, sino que siempre hubo pequeñas cositas a ir haciendo que se fueron tejiendo y eso le dio vida a la historia. Pero nunca tuvimos un plan, siempre se trató de la música: de hacer la música que nos guste tocar, letras que podamos sentir cuando las estamos cantando. Porque siempre pensé que si hacías lo que te gustaba, eso era ser auténtico. Y no significa ser original del todo porque no existe algo así como una creación, sino que todo está hecho de fragmentos del todo. No creo que exista algo único per sé. Por eso pienso que la originalidad podía estar dada por hacer lo que queríamos hacer siempre musicalmente.

Ser lo más honestos con ustedes mismos en cada momento…

Ariel: Sí, que no haya un preconcepto, sino que sea lo que va saliendo y nos parece importante a cada momento, pero más que nada que esté marcado por tener ganas de hacer lo que se está haciendo. Con el tiempo recién pensamos en tocar y que sea como una especie de regla o una especie de trabajo, al principio lo que queríamos era registrar, grabar, dar forma de discos, que es la lógica del siglo 20: el rock se expresa bajo la forma de un álbum, que sin ser una historia en sí mismo cada disco sí son conceptuales, siempre hubo una idea superior que engloba ese algo. Y eso es lo que venimos haciendo hace 25 años. No sabemos ni se me ocurre hacer otra cosa, porque seguimos haciendo lo que tenemos ganas de hacer desde 1994: álbumes.

Que resultan ser la forma física de lo que les pasa por dentro en cada etapa.

Ariel: Y con ese modo clásico de agruparlo cada 10 o 12 canciones o de 40 a 70 minutos, porque el juego que nosotros jugamos se juega así. O al menos nosotros elegimos jugarlo de esta manera entre todas las que se pueden utilizar. El estilo nuestro es ese: rock and roll clásico, siglo 20, LP…

¿Y cuándo fue que hicieron la transición entre hacer canciones y tocarlas a que la música sea un trabajo?

Ariel: Siempre fue un modo de vida para nosotros, porque era lo que hacíamos. Después trabajábamos o estudiabas como algunos que lo hicieron pero lo importante era esto, Pez. Con el tiempo se transformó en un trabajo, porque logramos que la dedicación total a ese rollo nuestro nos sustente.

Claro, poder vivir de eso y dedicarle el tiempo completo.

Ariel: Exactamente. Eso fue en diferentes épocas y cada uno lo pudo hacer en distintos momentos, pero desde el principio es lo que nos ocupa: Pez.

Y a propósito de que la cultura sea un trabajo y que se pueda vivir de ella, ¿qué piensan de que existan instancias estatales que promuevan que el artista pueda hacer de su arte un trabajo?

Ariel: Yo como ciudadano espero que el Estado ponga el ojo en cosas más urgentes porque para mí, a pesar de todo, no es una prioridad que deba tener el gobierno habiendo tantos otros problemas mucho más graves. Preferiría poner las fichas en educación o en salud si tuviera que elegir.

Fósforo: Igual es súper relativo porque obviamente hay prioridades, pero tiene que haber para todos. Claro que si te faltan 20 mil y pico de vacantes en la Ciudad hay algo que no estás poniendo, y si destinás una parte en cultura, ¿qué cultura hacés? Yo pienso que se pueden mil cosas invirtiendo sin ser disparatados pero aguantándola posta, no para hacer actos de campaña electoral.

Ariel: Yo no me acuerdo cómo era antes porque hoy en día se siguen haciendo festivales populares pero lo que se hace, más que fomentar una cosa plural y representativa de cada lugar, es poner a los 10 artistas más populares para que el Estado les compre shows y así darle a la gente pan y circo, porque les das lo que ya tienen pero gratis en vez de mostrarles otra cosa. Ahí está el tema: en cómo usás el recurso.

Y ahora que todo está en crisis y a la vez ustedes cumplen 25 años de hacer música, largan un disco nuevo que también es significativo por la etapa y los motivos por los que sale. ¿Cómo es sacar un vinilo en este contexto?

Fósforo: Como decía Ariel antes, hacer discos es lo que hacemos. Después la decisión de editarlos así es también una apuesta a futuro, a que la realidad que estamos viviendo ahora cambie. Entonces, cuando eso pase, los vinilos van a estar ahí para cuando la gente pueda dejar de pensar en la mera subsistencia y pueda darse un gusto. A ese nivel estamos. Yo como ex comprador de vinilos estoy esperando llegar a ese momento. Porque en estos años lo que veo es que hubo una suerte de embudo social en el cual se nos agotó la franja de gente que podía venir a vernos, porque en otro momento se podían juntar y sin siquiera conocerte podían venir a verte, porque estaba eso de “uy, toca una banda, vamos a verla”. Y podías pagar una entrada, tomarte una birra, juntarte con amigos y eso era una salida. Era algo que podías hacer. Hoy olvidate, viene un artista de afuera y te gastás una bola de guita que la pagás en cinco mil cuotas y qué sé yo, pero sabés que eso te cortó todas las otras salidas. Es como “ya compré la entrada para Roger Waters y no puedo ir a ver ni a mi tía”…

Claro, antes no tenías que ponerte a elegir qué podías hacer…

Fósforo: Nos hicieron creer que podíamos consumir cultura… No, no tenés que consumir cultura, tenés que consumir la tele, quedarte en tu casa y ya.

Yendo a la historia y las historias que los reúnen hoy en Pez: Juan, ¿hace cuánto que estás acá? ¿De dónde los conocés a los pibes?

Juan: Bueno, esas son dos preguntas distintas. Respondiendo la primera, estoy formalmente en la banda desde más o menos mayo de 2015. Después de una transición que hice por diciembre de 2014, cuando toqué en la primer presentación de El Manto Eléctrico, y después cuando en marzo del 2015 volví a tocar en la que formalmente se hizo en el Ópera, hubo un par de temas en los que participé mientras tanto y después de eso fue que llegó la proposición formal de sumarme. Y sobre la segunda, los conozco a los chicos de ir a verlos primero, allá por 1998, y después por medio de Manza lo conocí a Ariel. Eso fue en la época de Flopa-Manza-Minimal, me invitaron a sumarme más o menos en 2003, cuando los conocí a todos. Y con Franco, además de con Ariel, participé en sus discos solistas, o sea que era una especie de satélite dando vueltas alrededor de todo y de todos.

Fósforo: Y estabas en la banda que hizo Franco para presentar los discos también.

Juan: Sí, tocaba en la banda de Franco y en varias bandas de Ariel.

¡Jugabas en toda la cancha!

Ariel: Lo increíble de Juan es que como artista integral es un tipo que toca un montón de instrumentos y salvo que exista algún problema particular y personal, no hay forma de que Juan no sea un buen jugador en la cancha. Eso nos hace una formación muy estable. Y aunque el trío es una constante, me parece que Pez se afirma mejor con los 4. Me gusta que haya otro instrumento armónico además de la guitarra.

Algo que los diferencia es que ustedes no son la típica banda que le canta a la minita, las letras dicen cosas que te invitan a pensar y eso le pega mucho al que está recibiendo el mensaje. Y cuando el público se enojó, pienso que se habrán sentido dolidos en un lugar muy íntimo, muy personal.

Franco: Y eso creo que es lo que nos jugó en contra, esa especie de “perfil” que tiene la banda con lo que dice y sigue diciendo a través de las canciones.

Ariel: Algo importante sobre esto es que nosotros económicamente nunca fuimos un suceso de ventas, nunca tocamos en un Luna Park ni ninguna de esas cosas masivas. Y nunca nos dimos importancia propia, porque estamos haciendo lo mismo que hacemos hace 25 años que es el juego que nos gusta. La consideración y la imagen pública de la banda para el afuera en todo este tiempo fue cambiando, creciendo y haciéndose algo que se escapaba de lo que nosotros seguíamos siendo, que eran estos tipos que tocaban la música que les gustaba. Y yo no vi nunca lo que la banda significaba para los demás. Me parecía re extraño que hubieran un montón de pibes tatuándose porque la remera te la podés comprar, joya, pero un tatuaje ya es otra cosa… Y sin embargo no me daba cuenta de la magnitud que eso tenía. Y hoy un montón de esa gente piensa que nosotros somos algo que no somos. Entonces lo vivimos como un sueño, porque lo que quedó instalado no tiene nada que ver con la realidad. Las redes operan muy fuerte ahí y el ser culpables hasta que se demuestre lo contrario es uno de los nuevos paradigmas del siglo 21. Nosotros lo atravesamos, pero no hay nada que explicar si del otro lado no te quieren escuchar. Porque arranca una campaña del odio en la que gente que no sabe quién sos y que nunca te cruzó en la vida te dice un montón de cosas para descargarse.

Franco: Es que es una situación tan nueva que nadie sabe ni cómo sigue ni cómo termina, no hay forma de aclarar nada, nadie quiere escuchar del otro lado lo que tengas para decir. Es tan fundamentalista el pensamiento de quien nos apunta que no hay intercambio ni diálogo posible. Y en eso operó también la complicidad de medios grandes que básicamente difundieron mentiras. Porque sabemos que al principio dijimos las cosas desde un lugar tibio y extraño, porque estábamos asustados y sin saber cómo manejar una situación, pero hoy quizás reaccionaríamos de otra forma.

Ariel: Era una locura de comunicación  todo, porque cada cosa que decíamos después salía de otra manera y cada vez que asomábamos la cara para decir algo nos la llenaban de dedos. Por eso decidimos retirarnos durante un montón de tiempo y después volvimos para no seguir hablando del tema. Pero siempre alguien te pregunta y entonces tenés que elegir entre hacerte el boludo o tratar de aclarar algo que ya no sabemos cómo explicar. Entonces otra vez y fieles al estilo de la banda no tenemos un plan, estamos atravesando esto así, como sea, no tenemos mucha idea. Hicimos un disco que se llama Kung Fu para exteriorizar un poco de lo que nos pasaba como hicimos toda la vida. Después la onda se la come el afuera, es muy de la posverdad, de ingeniería social y de cosas de las que hay que hablar, de temas que hay que tocar por obligación porque generan clicks o porque a alguien le interesa que se hable de eso. Yo qué sé, muy siglo 21. Pez es muy siglo 20.

Bueno, pero ahí está el punto: hay un montón de valores de ese tiempo que hoy estamos queriendo rescatar porque nos apretaron demasiado como conjunto y en algún punto tenemos que encontrar una referencia en un lugar un poco más estable y más sano donde fuimos más felices que ahora. Por eso la importancia de ir y venir en el tiempo y de recordar las cosas que eran importantes para nosotros antes de todo esto…

Ariel: Eso lo hablábamos con un amigo, que en lo que hacemos nosotros tiene que ver con la idea que existía del rock: más allá de que se pueda convertir en algo que te dé de comer, que sea tu sustento y tu trabajo, lo más importante es recordar por qué nos metimos a tocar música. Ninguno de nosotros lo hizo pensando que podía ser un trabajo, era una necesidad interna, como un pibe que patea una pelota, no sé cómo explicarlo. Yo lo relaciono mucho con eso porque me daba la misma adrenalina cuando yo jugaba al fútbol que cuando iba a tocar. Iba a jugar. Y más que como un niño como un perro, por esa desesperación de ir corriendo atrás de la pelota. Es así, un impulso. Y recordar por qué nos metimos en esto, por qué hacemos lo que hacemos es un buen consejo para cualquier persona. Recordar, prestar atención a lo que estamos haciendo.

Franco: Porque cuando te viene la duda, para mal o para bien, de por qué estás donde estás, eso de que te venga la pregunta “¿por qué carajo estoy haciendo lo que estoy haciendo?” es lo que te permite volver a conectar con esto que dice Ariel de ver por qué arranqué en aquél momento y para qué.

Ariel: Además no sé qué otra cosa es más evocativa que la música… un olor tal vez, un perfume, pero después no hay otras cosas que generen eso de llevarte instantáneamente a un lugar de un modo vívido. Es como un deja vú, como un rayo que ¡pa!. La música tiene eso.

Franco, ¿vos recordás por qué arrancaste?

Franco: Y yo empecé básicamente viendo a Ariel en mi casa mientras tocaba con mi hermano. Yo tengo un par de años menos que él y flasheé con esa. Iban a ensayar unos chabones a mi casa, sonaban bien y yo había encontrado algo que quería hacer. Y así arranqué. Después, una vez que encarás, el placer que eso te da al hacerlo es inigualable. A todos les debe pasar con algo en la vida, a mí y a nosotros nos pasa con la música. Es un lugar donde queremos estar.

¿Y vos Fósforo?

Fósforo: Yo creo que siempre conecté bastante con la idea de por qué lo hago. Hubo momentos en que hemos hecho giras totalmente desgastantes y sin embargo nunca perdí de vista el disfrute que sentía tocando. Te pasa más en vivo, pero para mí el hecho de generar música ya es algo que necesito. Me voy de vacaciones y pasan dos semanas que no toco y lo extraño. Es un tipo de conexión de la que me avivé también de muy pibe, desde las primeras bandas que armé con amigos. Me fascina el laburo del ensamble, cómo se da, porque me copa cualquier tipo de instrumentista pero sobre todo me llena el proceso en el que distintas personas arman un todo. Porque a veces pasa que se produce una sinergia pero no siempre, y a mí me pasó y me pasa con Pez, que es el proyecto en el que más continuidad tuve en toda mi vida. Y hemos pasado todos momentos difíciles, entonces el valor que le das a lo que hacés funciona como una suerte de cohesión, que en mi caso atraviesa ya 23 años de mi vida acá.

Ariel: Toda una vida cantándole al amor.

Y vos Ariel, ¿con quiénes empezaste Pez?

Ariel: Con los hermanos Ale y Pablo Barbieri, Poli, que son amigos míos del barrio de cuándo éramos chiquitos. Con ellos tuve mi primer banda que se llamaba Descontrol y años después volvimos a hacer esa primer formación de 3 que duró, no sé, un año y pico. Grabamos Cabeza, hicimos 6, 7 shows, porque era difícil conseguir lugares para tocar, no teníamos manager… igual que ahora (risas). No sabíamos cómo hacer, sólo sabíamos hacer música, entonces hacíamos discos. Pero apenas sale el disco se separa esa formación y ahí llega Franco, una piba que se llama Iris… Y después pasaron cosas. Mucha gente, búsquedas, a veces fue conocer personas cuya personalidad hizo que naturalmente nos atraigamos e hizo que querramos tocar juntos y hacer cosas, y después también hubo cosas musicales que queríamos sumar. Eso fue así durante 25 años: gente que se sumó, gente que se fue, otros a los que les pedimos que se vayan, hubo de todo, siendo este trío estable durante los últimos 23 años como dice Fósforo y Juan que hace 4 que se sumó y hace más que nos conocemos.

Háblenme de Jota…

Ariel: A Jota yo lo conocí cuando apenas entré a tocar en los Cadillacs, ellos habían armado una especie de sala de ensayo para grabar el disco Fabulosos Calavera, en una quinta por zona norte. Y el que vino a armar el sonido era un pibe de 19 años que se llamaba Jota, tenía una remera con la cara de Frank Zappa gigante y me hice amigo instantáneamente. Giré por varias partes del mundo con él y los Cadillacs. Jota era asistente, monitorista, producción, terminó siendo jefe de escenario. Laburó con Spinetta, con los Redondos, con los Cadillacs, con un montón de gente. Y al ser amigo, terminó siendo sonidista de Pez, plomo, manager, fue todo.

Fósforo: Yo me acuerdo que me enseñó a cargar peso: cómo agarrar las cosas, cómo distribuirlas… Tenía un dominio para dejar todo listo en el escenario que era impresionante, la tenía súper clara.

Ariel: Era un gran profesional. Y también un amigo. En esas primeras épocas de Pez Jota nos acompañó haciendo todo eso, hacía sonido y lo hacía de un modo artístico: pasaba todo por un aparatito y hacía cualquier cosa con eso.

Franco: Era un avanzado. Por lo menos para la data que manejaba yo y lo que sabía sobre las cuestiones técnicas de la música, siempre y hasta el último día me tiraba unos datos que me dejaban pensando “ah, mirá vos”. Desde cómo microfonear hasta cómo armar un escenario, a qué cosas prestarle atención. Cuando viajaba nos decía lo último que se usaba y así un montón de cosas.

Fósforo: Además que no era un canchero con todo eso que sabía, era un apasionado. Optimizaba todo lo que hacía y lograba que todo esté bien arriba de un escenario.

Ariel: Y todo con una personalidad particular: yo lo vi interactuar con diferentes personas en muchísimas situaciones y por distintas cosas y era un tipo muy franco en la comunicación y muy relajado, podía hablar de igual a igual con cualquiera y eso lo hacía alguien con quien te podías comunicar muy fácilmente.

Franco: Y con quien te sentías seguro al llegar a un festival, a un boliche o a donde fuera porque se cargaba la situación al hombro.

Ariel: Llegabas a cualquier lado y él le decía a todos exactamente lo que tenían que hacer. Y lo hacía de muy buen modo porque se manejaba desde la experiencia, pero también era un personaje total. Ese era Jota. Y en un momento se enfermó, se dio cuenta tarde y se murió. Pero hay un montón de gente que lo recuerda así como nosotros, con mucho cariño, porque no fue así sólo con nosotros sino que lo hizo con un montón de bandas. Hasta una semana antes de morir se fue a hacer un show con Iorio y lo hizo como siempre, era un capo.

Volviendo al hoy, ¿cómo describirían esta etapa?

Ariel: En este momento estamos tocando Kung Fu. El 7 de septiembre es la presentación en el Uniclub y como siempre digo, ese día tocaremos todas las canciones y después, algunas, no las tocaremos más. Y sólo unas pocas se sumarán a la lista que hacemos siempre. Es lo que venimos haciendo hace casi 26 años, esta etapa es la de Pez en modo Kung Fu. Y en el medio de todo este proceso entendimos que para la gente que toca o que hace algo de música hubo algo, una conexión y de ahí el desengaño y el dolor. Y eso nosotros no lo teníamos muy claro hasta que pasó y lo tuvimos que pensar. Por eso te decía que como nunca vendimos muchos tickets ni nada de eso no lo podíamos dimensionar bien. Pero aunque había indicios y pasaban cosas, yo no las veía.

Claro, ahora lo miran todo en retrospectiva y tiene otro sentido, como un orden.

Ariel: Es que para mí parte del problema es eso del “fanatismo”, es parte de lo que nos pasa. Pero a la vez nosotros seguimos haciendo lo que sabemos hacer, que es pensar la próxima canción y eso. Es como cíclico el asunto, las sensaciones de la banda y algunas situaciones son muy parecidas a las de los primeros años. Y eso nos pone en un lugar particular; hay algunos deja vú y a la vez tiene algo de perpetuo, como el día de la marmota. Es como si hubiéramos empezado un ciclo nuevo. Artísticamente está el tema operativo en el que hemos perdido capacidad, pero en lo que siempre fue Pez, que es un grupo de personas que interpretan estas canciones, estamos potenciados.

Han logrado resignificarlo todo, podemos decir…

Ariel: Bueno, sí. Revisitamos nuestra vida, nuestros 25 años como banda y eso le hizo bien a nuestra parte artística. Sentimos como un empuje, como un nuevo impulso. Nosotros venimos de un continuo, nunca paramos de hacer música. Y seguimos ahí. Recién vamos a presentar Kung Fu ahora y ya para nosotros es un poco viejo. Porque tenemos esa presencia fantasmagórica que es el próximo disco: cómo va a ser, cuándo. Ya vamos camino hacia ahí, Kung Fu ya está. Porque cuando se termina una etapa naturalmente queremos hacer canciones nuevas, porque es como hacer espacio. Te sacás de encima cosas que te pasaron y dejás lugar para otras nuevas. Es como el ciclo de una planta que nace, crece, se reproduce y muere, nos salió hacerlo siempre de esa manera. Nos concentramos en eso, en transitar los ciclos. Distinto hubiera sido si nos hubiéramos enfocado en mostrar nuestras canciones, en salir a tocar más. Pero lo nuestro siempre fue hacer canciones, tocarlas, grabarlas como se pueda para dejar registros y sacar discos, que era lo que nos gustaba cuando éramos chicos: juntar discos y vivir la música.

Pez presenta su último disco Kung Fu este sábado 7 de septiembre a partir de las 20hs en Uniclub: Guardia Vieja 3360, Ciudad de Buenos Aires.