31/10/2019 3 min to read

Allende en su laberinto

Category : cine, neoliberalismo, reseña

En días en los que el pueblo chileno sale masivamente a las calles a reclamar por sus derechos, el mensaje de Salvador Allende, horas antes de su asesinato, vuelve a cobrar fuerza y a ser signo de los tiempos de Latinoamérica. Y para comprenderlo desde otro lugar, la película Allende en su laberinto es una buena y necesaria síntesis que, con brevedad, esta reseña invita a ver y pensar.

Por Mayra Ledesma.

En este largometraje nos encontramos y chocamos de frente con los detalles más humanos de una historia que todos, en mayor o menor medida, conocemos sobre lo ocurrido durante el golpe de Estado que tuvo lugar en Chile en 1973. Porque al situarse exclusivamente en las últimas horas de Salvador Allende antes de ser bombardeado y acribillado en el Palacio de La Moneda por su propio ejército y bajo las órdenes del golpista Augusto Pinochet, lo que transcurre a lo largo de los 90 minutos que dura el audiovisual nos muestra la esencia misma de lo que Allende significó para el pueblo de Chile y para todos los pueblos del mundo, pero también cuál es la naturaleza de la derecha fascista de ayer y de siempre en complicidad con el imperialismo norteamericano.

Durante los apenas 3 años que duró el gobierno de la Unidad Popular, Allende logró ponerse a la oligarquía más rancia, a las corporaciones y a los propios Estados Unidos en contra al comenzar una profunda transformación socialista en un país que había sido gobernado por la derecha durante la mayor parte de su historia. Pero a diferencia de lo que había ocurrido en Cuba con Fidel, de quien era amigo personal, Allende quiso imponer en Chile un socialismo “por la vía pacífica”, confiando en que el camino hacia la paz estaría libre de armas.

Pero lo que nos permite ver este material es la reflexión de las últimas horas de un hombre que, siendo fiel a sus convicciones e ideas, entiende que no es posible confiar en la palabra de la derecha fascista porque ésta no tiene palabra, sólo propósitos a los que no renuncia sea cual fuere el costo para llegar a conseguirlos. Entonces el resultado de hacer foco en estas últimas horas de Allende es ponernos en la piel de un hombre que vino a cambiar la historia de los subalternos y que pagó con su vida el costo de ponerse al frente de una revolución socialista que hoy sigue viva en las ideas que sembró con su ejemplo.

“Aquí no se trata de reformar un sistema inhumano, se trata de destruirlo. Lo que construyamos, en cambio, pueda ser manejado por cualquier campesino, por cualquier obrero, por cualquier estudiante. Ese es el fondo del pensamiento”. Y es esa la clave para comprender dónde se para el hombre para hacerle frente al laberinto en el que él mismo se metió, por querer hacer la revolución con un gobierno desarmado y un ejército preparado y apoyado por el imperialismo para matar y destruir.

Allende en su laberinto no es sólo una película que recrea una situación de la historia, es la invitación a participar de la profunda humanidad y emoción de un hombre que, enfrentándose a la muerte, a la traición y a la desolación, no claudica en la defensa de sus ideas y al compromiso con su pueblo.

Allende vive y vivirá por siempre y este material nos recuerda, por su actualidad y vigencia, por qué no debemos jamás perder de vista al enemigo, que es el mismo siempre aunque se vista de cambio y buenos modales.