Argentina, la esclava sexual en el prostíbulo del capitalismo Global

Con 90 días de prórroga para definir qué se hace con la “hidrovía” del Río Paraná, el debate en torno a la soberanía sigue creciendo y las respuestas se hacen cada vez más claras. Un breve repaso por la historia de estos puntos clave de nuestra región para comprender qué significa decidir.

Por David D’Andrea.

Mientras su pueblo se empobrece consecutivamente desde el año ‘82 (en el que se elaboran los primeros índices de desempleo) hasta el día de hoy, las multinacionales de granos, energía, consumo, minería, telecomunicaciones y logística se apoderan física y conceptualmente de la Patria. La achican en su concepción de hogar y causa común, para regentearla como territorio de extracción y gestión de recursos al servicio de las necesidades globales.

La bimonetarización y la cuasi dolarización de la economía nacional es el mecanismo desde donde se ejerce el control de este sistema. La colonia cada vez más prospera, para cada vez menos, porque el destino de las mayorías tiene como cimientos la conurbanización de la vida y los depósitos de gente afuera de los terceros cordones. Las ciudades se fueron convirtiendo en dormitorios para el pobrerío.

Mientras tanto, la clase media real vive en countries (los espacios de “la moderna soledad”) y la que cree que es clase media, vive amontonando familiares, creando lozas fuertes para los segundos pisos, teniendo que aceptar algún que otro vecino que escucha reggaeton el sábado y polka los domingos. Y los pobres, igual que siempre: chapa, madera, cartón unos años. Encadenados, columnas y ladrillos otros años largos… Revoques y pintura luego, si es que algún día llega.

Esta situación de desigualdad creciente se debe al trabajo negado, lo que nos muestra que es un conflicto Geopolítico. Liberales y Keynesianos, las corrientes económicas impuestas desde afuera para nuestra región acuerdan en privado y disienten en público. Una de las muchas formas de comprobarlo es el estancamiento de la política en el programa social: al no salir ni unos ni otros de la lógica clientelista y asistencialista (que no es otra cosa que la administración de los pobres a gran escala), se revela su verdadera concepción inicial, que es reemplazar el empleo permanente por un plan. El banco mundial así lo pensó y así lo aceptamos cuando volvimos a estar sometidos al régimen de la deuda eterna, que nos dejó, 4 millones de desocupados y contando, más 8 millones de inscriptos al IFE durante el 2020.

El verdadero conflicto no es si una gestión sí o la otra gestión no. Esa es una falsa grieta que nos ata a una discusión eterna, que sólo es útil y productiva para quienes detentan el poder alternadamente sin mayores resistencias por parte de nosotros, el pueblo, que seguimos atrapados en los tironeos que no llevan a ningún lugar. Lo mandante es la presión extranjera para perpetuar un modelo interno. Lo verdaderamente conducente son las políticas de las 3 embajadas: las dos de siempre (UK-USA) y la nueva que pretende ser el “cafiolo bueno”, China. Ahí acuerda la progresía, que son quienes se han abrazado al viejo discurso del progreso desarraigado, que mira al norte como horizonte e ignora lo propio o incluso lo desprecia en nombre del “avance” y la “prosperidad”. Con las otras acuerdan los liberales, conservadores y neotalibanes de la ganancia. En ambos casos nuestro rol sigue siendo el de la cautiva.

El show de Bullrich hablando sobre la entrega necesaria de las Islas Malvinas a laboratorios que exigen, a cambio del envío de dosis de inoculación por el que tenemos que pagar todos, crea el paso de simulación ideal para rasgarse las progres-vestiduras y vociferar “soberanía” llenando de quejas las redes y de declaraciones los medios, para no llegar a nada en ninguno de los casos. Luego, en las reuniones diplomáticas, toman té, sonríen y agradecen estar “cerca” de quienes deberíamos tener cada vez más lejos.

La organización más eficiente del mundo a nivel militar lleva el nombre del Atlántico Norte. Su visión imperial creó presencia y aliados en el Atlántico Sur. Y llevó la mitad de su tablero hacia el otro hemisferio para ocupar casilleros.

En ese marco, Argentina quedó sola porque peleó, demostró capacidad bélica y temple de pueblo soberano después de las guerras mundiales y hasta transitando nuestra propia dictadura, la más salvaje de todas, el ADN argento emergió y volvió a mostrarse poderoso ante los que querían y quieren detentar todo el poder sobre nosotros.

Por su parte, Chile fue cooptada por los norteamericanos y convertida en una gran zona franca, desde Iquique pasando por Valparaíso hasta Punta Arenas. Por otro lado, Malvinas se convirtió en una base permanente reforzada año tras año, garantizándole a la pequeña y poderosa otra isla Europea y nublada, protagonismo hasta el siglo XXII por lo menos.

Así mismo, la partidocracia demoliberal (partidocracia: cuando los órganos fundamentales del Estado se convierten en meros ejecutores de las decisiones adoptadas en la esfera de los partidos / demoliberal: democracia liberal), deja en manos de los “maestros en torturas” (con sus “métodos” probado en Argelia) nuestro sistema de Armas Navales. Los mismos que corrieron hacia la Reina para decirle que los argentinos jamás podríamos hacer detonar un Exocet desde los SkyHawk.

Por todo esto y más, Malvinas está en el futuro y el estrecho de Magallanes es el próximo “Cruce de los Andes”.

Los reiterados ejercicios son persuasión psicológica pura. Jamás atacarán el continente con los misiles que exhiben, porque el continente, según su presencia, es de ellos. Las bases logísticas de gas (Francia) y crudo (USA) no son argentinas, son extranjeras. Sólo dejan a jugadores locales morder un costado para asegurar la complicidad. Lo grueso es de ellos.

Y mientras tanto, el pueblo espera pacientemente, agazapado y con las costillas famélicas. Pero a ese animal, aunque no parezca, le queda un salto y una mordida más. El pueblo argentino espera ese proyecto que lo haga parte de una historia donde valga la pena vivir y también morir.

El Atlántico Sur es la batalla existencial que daremos como mensaje al mundo. Y los pueblos hermanos vendrán, como vinieron antes. Tenemos los panes y los peces, la pampa y el mar. Sólo nosotros mismos podemos multiplicarlos, los demás solo querrán robarlos para su panzada.

David D’Andrea, trabajando.

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