Blanca Lema y “La poesía como oxígeno”

En entrevista con Mogambo, la poeta, escritora, novelista y bailarina performática Blanca Lema nos cuenta cuál es la inspiración a la hora de articular letras con el fin de expresar aquello que no se ve, pero que se siente con fuerza.

Por Azul Giménez.

Sos una artista multifacética: escribís poesía, guiones y novelas, pero además bailás y hacés performances, asesorás empresas y personas y tenés una cantidad de material producido inmenso. ¿Por dónde empezó la vocación? ¿Alguna de estas formas de expresión fue la precursora de las demás o cómo se dio esto en tu vida?

Gracias Mogambo por esta pregunta. Me encanta. Contestándoles, creo que la poesía fue desde la infancia mi expresión precursora. La poesía como oxígeno. Como fuerza vital que nos constituye. Empecé a escribir poemas desde los 4 años pero también, a la misma edad, bailaba danza clásica usando como barra un rosal del jardín. Era mi forma de ser feliz. Danzar la poesía de esas rosas, escribir esa danza. Sentir el dolor de las palabras al caminar en punta de pie.

Al crecer me ausenté de la danza y la poesía y el cine ocuparon todos mis espacios de creación. Fue recién en el ’98,  cuando empecé a estudiar danza Butoh, que pude volver a amalgamar  ambas expresiones.  Mis performances empezaron así a llamarse “Poesía-Butoh”. En un ensayo sobre esta especie de fusiones de géneros, escribí que el poema al danzarse se embruja dos veces.

Y en este contexto de pandemia y cuarentena, donde las actividades artísticas y culturales son las más postergadas, ¿qué pudiste hacer y qué no?

No pude reunirme físicamente con amigos poetas o hacer una perfo sobre un espacio real, pero pude hacer otras cosas que fueron y son de gran satisfacción. Fui convocada casi permanente a leer poemas. A veces en rondas de poetas que no conocía y que venían de otras voces de otros países. Saludarme así a la distancia con artistas de otros lugares y de otras lenguas fue conmovedor y de gran aprendizaje. Toda esa experiencia de formar parte de una comunidad de escritores, bailarines y músicos sumándose a una entrega en la misma reverberancia por la vida, fue hermoso. Así empecé a tener lectores de otras fronteras que empezaron a escribirme. Un regalo de la pandemia.

Lo que sí extraño, es la adrenalina del escenario físico. El erotismo que tienen las bambalinas cuando esperas salir a escena en una lectura, o en una perfo no virtual. Extraño sentir la pulsión de la energía del público. Ese invisible, ese prisma, que pareciese darse recién cuando nos exponemos en carne y hueso. Extraño el silencio de la gente cuando terminás una danza o una lectura. Ese tiempo flotante que te dan materialmente las almas.    

¿Cómo creés que va a darse el retorno a los espacios de cultura?¿Cómo te llevás con la virtualidad?

Con la virtualidad me llevo muy bien, de hecho creo que es una forma de generar nuevas sinapsis y descubrir otras dimensiones creativas. Quizás la virtualidad se quede aún luego de la cuarentena, y el necesario retorno a los espacios de cultura, se de con modalidades mixtas.

Contanos de tu material más reciente, porque sabemos que no has parado de producir nunca.

En Pandemia terminé un libro de poemas que se llama “Ingenuidad y fuga” Está en este momento terminándolo de traducir al Francés el poeta y músico: Guillaume Contré. Posiblemente se edite en Francia en forma bilingüe. Esa es la intención. Algunos de esos poemas los leí en algunas de las últimas convocatorias de rondas virtuales de poetas: Biblioteca Nacional, Biblioteca de San Isidro, Ciclo Transpolar… Sobertanga, Poetas de Martes Verde, etc.

También terminé recientemente un poema para un libro colectivo basado en una foto de los aviones que se usaron para los “Vuelos de la muerte” durante la dictadura. Un valiente emprendimiento que me llegó en manos de una gran poeta y amiga llamada Mónica, bajo la premisa “Una imagen para decirlo”.

¿Y qué proyectos a futuro abrazás? 

Estoy a la mitad de una nueva novela. Sería la cuarta, pero la primera que escribo en un mundo que ha cambiado totalmente. Uno de los desafíos a resolver, fue ponerle una fecha. ¿En qué tiempo transcurre? Ya el tiempo neutro de un presente elástico no existe más. Me encontré en el paredón de decidir si la acción transcurría en pre o en post pandemia. Pero finalmente decidí que transcurriese luego de dos años de la última XX, sin saber muy bien qué son las XX. Estoy tratando que no quede capturada esta decisión en una suerte de imaginería,  pero es inevitable que hoy la realidad no suene a ciencia ficción. Veremos… Lo que más me está ayudando es, por supuesto, la poesía.

¿Podrías acercarnos algo de material para poder conocer más de lo que venís haciendo?

Les dejo unos enlaces que les tengo cariño. El video de presentación de la novela Contradanza de editorial Paradiso,  donde hablo de la danza Butoh. También los dos videos que hice para presentar la novela “La tela agujereada” y el video de presentación del libro de poemas “Estrellas y Trotyl”. Ambos de la editorial Mansalva.

Gracias Mogambo, por la generosidad de hacerme esta entrevista. Hace bien este tipo de apoyo.

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