17/09/2019 4 min to read

“Darío Malbrán, psicoanalista”

Category : historieta, literatura, nacional, opinión, reseña

Tratándose de historietas, cierto estímulo es infalible para atrapar al lector curioso: se sabe que cuando la etiqueta de “precursor” entra en juego, su suerte está sellada. En este caso, la historieta se llamaba Darío Malbrán, Psicoanalista y fue dibujada por el catalán Carlos Freixas para la revista Aventuras hacia 1949. Según rezaba su título, se trataba de la “primera historieta semidocumental de América” y de ella Freixas dijo que “para lograr el fiel reflejo del ambiente porteño que determina el escenario de la historieta, recorro las calles y rincones más típicos tomando apuntes al natural.”

Por Lucas Nine.

En ella, el lector puede realizar un paseo que lo lleve desde el Teatro Ópera hasta el Obelisco (nótese la construcción puntual con la casita en los altos que tanto impresiona a los porteños en lugar de los usuales edificios genéricos), y luego seguir viaje hasta el barrio de La Boca. Todo en estos fondos participa en una puesta en escena minuciosa que sin embargo no llega a ser fotográfica: los apuntes del natural de Freixas resultan más informativos que documentales. El otro elemento significativo se halla en la profesión elegida para justificar las aventuras del protagonista. Según Carlos Martínez, autor del excelente blog Tebeosfera, “erigir a un psicólogo como protagonista de una historieta fue de por sí novedoso, pero también resultó premonitorio: desde mediados de los años sesenta Buenos Aires adquiriría fama de ser una de las ciudades del mundo con mayor número de psicoanalistas en relación a la cantidad de habitantes, a tal punto que un sector del exclusivo Barrio Norte pasó a ser conocido como “Villa Freud” por el alto número de dichos profesionales allí afincados.” Sobre la ambientación documental, Martínez destaca que la historieta: “tiene la particularidad de darle a Buenos Aires un protagonismo que no había alcanzado anteriormente (…) Esa predilección de Freixas por captar los paisajes más característicos de Buenos Aires abona la suposición de que tal vez pudo ser el mismo artista quien sugirió una historia que le permitiera volcar en ella esos escenarios urbanos. Fuera iniciativa suya o de los editores lo cierto es que Freixas contó con la ventaja de un guión bastante sobrio en cuanto a diálogos y textos aclaratorios -mérito del argumentista, Julián Maldonado- lo que le permitía disponer en cada cuadro del espacio necesario para desplegar su excelente dibujo.”

Esto nos lleva a la cuestión de la “autoría secreta”: nadie sabe quién era realmente “Julián Maldonado”. La mayoría de las fuentes parecen coincidir en que se trata de un nombre artístico utilizado para ocultar el trabajo como guionista por alguna figura salida del periodismo o de la literatura. Según el dibujante José Muñoz: “No hay datos concretos sobre la identidad real de Julián Maldonado, el guionista. Detrás de este seudónimo literario o periodístico, pueden estar Vicente Barbieri, Manuel Peyrou, Alberto Blasetti, Isaac Aizenberg, Conrado Nalé Roxlo, Dardo Cúneo, Ferreira Basso y Miguel de Calasanz. Todos ellos colaboraban con la revista en calidad de adaptadores o guionistas.”

Para ciertos cronistas lo particular estaría en el hecho de tener a un recién llegado a la ciudad como artífice de la obra. En una nota titulada “El catalán que descubrió Buenos Aires”, el blog TOP-COMICS presenta lo que denomina “página de promoción publicada el 11 de septiembre de 1950 en el Nº 204 de la revista Aventuras” para afirmar luego que “la serie Darío Malbrán, psicoanalista bien puede considerarse la primera historieta en la cual Buenos Aires y sus distintos barrios adquirían un rol protagónico”.

Sin embargo, esta doble innovación no deja de presentar ciertos problemas. Mientras que El Eternauta se servirá de la precisión geográfica como el eje que ubica a la aventura fantástica en un territorio ligado a lo real, es difícil descubrir aquí una conexión similar con la condición de psicoanalista del protagonista de la serie. Dos novedades interesantes, sin duda, pero que al no estar conectadas se anulan recíprocamente. ¿O no? Aventuremos, a modo de cierre, una pequeña hipótesis: el doctor Malbrán, tratando de indagar los resortes secretos de Laura, su misteriosa paciente, se interna en una ciudad fantasmagórica que a la vez es extrañamente precisa: desde las zonas luminosas de la ciudad cosmopolita y elegante que habita el superyo, llena de carteles y señales que nada indican, Darío deberá descender al turbio subconsciente de La Boca. Es que Laura es la ciudad y la ciudad es Laura. Descubrir su enigma es poseerla.

Darío Malbrán, psicoanalista es, sin lugar a dudas, una obra excepcional que debe ser redescubierta , recopilada, reeditada. Todo un reto para los amantes de Freud  y la Guía Peuser.

NOTAS:
(1): Carlos Freixas, declaraciones a la revista “Dibujantes”, año 1954.
(2): José Muñoz, reportaje de Pablo Turnes, año 2013.

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