26/03/2020 6 min to read

El coronavirus en Argentina: “Pienso que va a dejar más pobres que muertos”

Category : arte, autonomía, danza, Entrevista, nacional, neoliberalismo

En una conversación a distancia por causa de la cuarentena obligatoria, Lía Pereyra, bailarina y profesora de tango, nos cuenta cómo es la situación de los trabajadores independientes en tiempos de crisis mundial y de confusión generalizada.

Por Romina Rocha.

Sos bailarina y también das clases de una de las músicas más auténticas del mundo, nacida en Buenos Aires. ¿A qué se debe esa elección? ¿Viene de familia o hubo algo más que te inspiró a dedicarte?

Vengo de una familia que se ha dedicado a la danza de forma profesional, pero mi búsqueda y profesionalización siempre fue por otros caminos. Un poco por rebeldía, otro poco por mi necesidad de irme de mi ciudad natal. Gran parte de mi vida se desarrolló en el campo de la política, milité muchos años, estudié sociología y la danza siempre fue mi otra versión, por decirlo de una forma. Me llevó años poder conjugar lo político con la danza. Estudié y bailé en varias compañías de folklore, de danza contemporánea y llegué al tango por inquieta y ahí me quedé. El tango te espera, dicen… yo creo que te espera y te acobija, porque eso hacen las expresiones culturales populares. La danza es una forma de hacer poesía y política para mí, siempre soñé con escribir y me dio buenos resultados escribir con el cuerpo.

Justo en estos días estamos en un contexto por demás particular; el coronavirus nos ha cambiado y trastornado la vida a los argentinos como a muchas personas en el mundo y en medio de eso, vos tenés clases que dar para subsistir. ¿Cómo te modifica la vida y el trabajo esta pandemia?

Para los y las trabajadoras informales, sin importar la rama, este virus nos modifica todo; si no trabajamos no subsistimos. El coronavirus, pone en evidencia un sistema económico que mantiene formas de trabajo totalmente precarizadas y también en el tango danza expone cierta jerarquización de los trabajadores y trabajadoras informales y/o monotributistas, es decir, los y las que hoy no cuentan con ningún ingreso y por otro lado los que, teniendo respaldo económico debido a su labor, pueden liberar contenido de forma gratuita. Creo que esto pone en tensión el marco institucional (que no tenemos) donde desarrollamos nuestras actividades. Si bien son muchas las acciones al respecto, creo que la más relevante, en sentido político, es el censo para saber cuántas personas viven y se desarrollan con y en el tango. Si bien la pandemia nos va a dejar más vulnerables que antes, espero que nos deje impresa para siempre la necesidad de organizarnos sindicalmente para dar respuestas a requerimientos que vienen mucho antes que este virus, como jubilación, prestación médica y mejores condiciones laborales.

¿Qué pensás sobre el laburo informal y los que viven de lo que generan? ¿Qué medidas creés que se necesitan para contener a ese sector de la comunidad?

Siempre es bueno vivir de lo que cada persona genera, pero sucede que cuando las personas eligen vivir fuera de los controles impositivos del estado, también pierden derechos. Y en muchos casos, aun siendo facturantes, el trabajo como trabajo en sí tampoco deja de ser informal y en varias ocasiones son los y las trabajadoras quienes deben soportar el costo del monotributo. Considero, desde mi humilde lugar de bailarina, que sería importante rever políticas que potencien laboralmente el sector cultural autogestionado, ya sea colectiva o individualmente y no por medio de becas o concursos, que en ocasiones terminan siendo más excluyentes que hacedoras de oportunidades. Se debería rever el impuesto impositivo a los monotributistas que desarrollan actividades de interés cultural, la mejor forma de incorporarlos a un sistema o no, sobre todo a la gente que baila y dar respuestas referidas a la salud y la jubilación, entre otras cuestiones. 

En general, ¿qué podés observar respecto de la reacción de la gente que te rodea en torno a esta situación? ¿Hay algo que te llame más la atención?

Estas situaciones límites creo que exponen lo que tenemos internalizado. El punitivismo como forma de buscar igualdad (yo me tengo que quedar adentro y controlo que todos hagan lo mismo que yo), también la falta de solidaridad de los sectores poderosos (mucamas en baúles, discrecionalidades), la romantización de la cuarentena. Hay gente que analiza que esto nos viene a enseñar a vivir; yo soy de las que no entristece tanto por el encierro, sino por este sistema capitalista que, si bien demuestra su colapso, podemos pensar que tiene las herramientas suficientes para seguir vigente.  El imperativo occidental ya no da más resultado, pero ante esto los grandes medios de comunicación nos proponen como horizonte futuro el imperativo oriental, el de la big data. La binariedad siempre es el correlato. En todo esto, también veo gente que quisiera hacer la cuarentena, pero no puede porque no tiene una casa donde hacerla o la tiene pero allí viven hacinados. Reconozco que hay un Estado que, con sus errores y aciertos, aborda sin las condiciones ideales lo que más puede en esta coyuntura y ha tenido más iniciativa política que muchos mandatarios de países más poderosos. Podemos discutir el quehacer de las fuerzas represivas con respecto a los sectores sociales. Sí considero que la locura de pedir toque de queda, es un disparate de gente que repite como loro consignas sin saber lo que significan judicialmente.

El tango tiene la particularidad de apelar a lo más profundo y melancólico de lo que somos, pero también hay mucha metáfora y enseñanza implícita y explícita en él. ¿Hay alguno que te identifique en particular? ¿Alguno que te represente en este momento o que te sirva de abrigo para sobrellevar la situación?

Considero que el tango siempre ha sido y es un buen libro de historia, lo melancólico habla de un momento histórico, nosotros en el presente lo podemos traer como relato de nuestras individualidades, pero deliberadamente… y eso es lo que convierte al tango en un bien popular, por su vigencia y su capacidad de ser resignificado. Me gustan muchos tangos, varias orquestas, pero el que más me gusta y me identifica es el que dice:

“Siempre sé tener conducta por más contra que me busquen,

aunque muchos se embalurden que soy punto pa’ currar,

ando chivo con la yuta porque tengo mi rebusque

y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan.

No me gusta avivar giles que después se me hacen contra,

acostumbro escuchar mucho, nunca fui conversador.

Y aprendí desde purrete que el que nace calavera

no se tuerce con la mala, ni tampoco es batidor”.

La música es de D´Arienzo y la letra de Waiss.

¿Y qué pensás que va a dejar todo este revuelo en nuestro país?

Pienso que va a dejar más pobres que muertos. Si la cuarentena debe seguir extendiéndose, los sectores más pobres profundizarán su deterioro y los sectores medios, como las PyMES, corren el riesgo de perecer. No es una situación fácil, porque a pesar de todo esto debemos tomar las medidas para que el virus no se propague, y menos un contexto internacional favorable; la disputa se da entre economías capitalistas fuertes, un desmembramiento de la Unión Europea y una América Latina complicada. Creo que no hay que abandonar el análisis político internacional de esta pandemia, porque si bien es un día a día, hay cosas que ideológicamente ya se van resolviendo y la biopolítica y tanatopolítica europea dan el primer vistazo de lo que se puede venir a escala mundial.