15/10/2019 5 min to read

El reestreno de la obra Amusia. Manipulando carencias

Category : arte, música, relatos sin clonazepam, reseña, teatro

Relatos sin clonazepam. Por Marcelo Iconomidis.

Jorge Sad Levi es compositor y docente pero sobre todo un espíritu inquieto en constante tensión con el academicismo. El reestreno de Amusia en 2019 certifica la disputa entre medios y fines que atraviesan a diversos géneros musicales por igual, cuando las formas se desvinculan de procesos históricos y sociales.

Amusia, es una obra musical escénica basada en “El Lenguaje Musical y sus Perturbaciones Histéricas” de José Ingenieros. El libro fue inicialmente escrito en francés en 1902 y solo posteriormente traducido al castellano y editado en Argentina en 1952.

La obra incluye a dos cantantes, un ensamble de intérpretes/ improvisadores constituido por flauta, trompeta, guitarra eléctrica, cello y piano, electrónica en vivo  y proyecciones de video. Ha sido creada con el apoyo de la Beca Bicentenario del Fondo Nacional de las Artes.

La obra de Ingenieros conecta, por primera vez, la música y el cerebro. Es una especie de semiología musical, biologicista y normativa, que intenta realizar una taxonomía de los desvíos a la norma del lenguaje musical, entendido como una entidad trascendental.

El libro roza por momentos el absurdo, ya que Ingenieros, con tal de demostrar el paralelismo entre las perturbaciones del lenguaje musical y del lenguaje verbal, expone casos cuya veracidad es altamente dudosa, y la intención de estigmatizar cualquier desvío de la norma se hace evidente. En efecto, y sorprendentemente el libro está destinado al uso de “las autoridades policiales” como si la transgresión de las normas o las supuestas discapacidades o simples dificultades musicales de la escritura, la lectura, la interpretación, la improvisación y el canto constituyeran delitos y objeto de estudio de la criminología.

El codex lombrosiano en la obra de Ingenieros y su afán normativizador retoma vigencia en la actualidad a partir de ciertos preceptos traspolados a la política como el auge de las neurociencias: entiendo que las vanguardias, como dice Oscar Steinberg, tienen tres momentos en su desarrollo: el ingenuo, el refinado y el momento cínico. En ese sentido, la música actual pasa por un momento extraño: estamos ante una etapa de normativización del ruido. El ruido ha perdido dimensión política y aparece como una practica domesticada. Por eso, en estos años tomé distancia de algunas búsquedas, tanto en Amusia como en otra pieza llamada “Mi paso ha retrocedido” que se estrena el 20 de noviembre. Allí el ruido está pensado como contradicción, como puesta en cuestión de una práctica hegemónica cristalizada que ha perdido su poder revulsivo. En relación a la política, en 2016 parecía que el dispositivo era infranqueable y Amusia se empezó a gestar justamente en ese momento donde parecía que no había escapatoria. De hecho uno de los personajes que tomamos es el señor MM, alguien que siente terror a las disonancias.”

Los casos de “enfermedades” que describe Ingenieros, tales como la audición coloreada, el impulso “irrefrenable” a la improvisación, la relación entre música y sexualidad (asociaciones mórbido-musicales), la “melodización” de la lectura, la asociación entre sonidos y colores,  son muchas de las características de las músicas actuales y he aquí el punto para desarrollar diferentes situaciones musicales que oscilan entre lo dramático, lo bizarro, el humor y la reflexión.

La obra de Sad Levi trabaja sobre tópicos y géneros que exceden el formalismo de lo académico y el lenguaje musical discurre en forma ecléctica: en esta obra trabajé sobre la idea de disolver la forma del vasallaje estilístico corriente en la música contemporánea, que siempre funciona como modo de pertenencia y adscripción institucional. Por el contrario Amusia, está hecha de muchas músicas que me transitan y que transito. Músicas heterogéneas, heteróclitas, discontinuas e impuras y que conforman (espero) una unidad en un nivel superior. De hecho creo que la única modernidad posible es la que manifiesta la emergencia de la música del otro en la propia.”

El rol que ocupa el Estado con sus políticas culturales en la difusión y apoyo de obras como Amusia se presenta de forma difusa entre gobiernos de distinto signo ideológico. Permanencias y continuidades, en muchas oportunidades,  corren el eje de las rupturas entre sí: “me parecen auspiciosas algunas ideas del candidato Alberto Fernández: fomentar el trabajo de los artistas y sus producciones, generar escenas y no necesariamente gastar recursos en festivales con números artísticos consagrados ante el mercado solo por el hecho de traccionar públicos cautivos. Muchas de los políticas del macrismo en el Centro Cultural Kirchner (recordemos que la sigla CCK es otro ardid fonémico del macrismo para desideologizar los logros del gobierno anterior) fueron mejores artísticamente que las implementadas durante el gobierno kirchnerista, gobierno al que adherí y apoyaré en esta nueva etapa. El FNA (Fondo Nacional de las Artes), al menos con respecto a la música con la dirección de Marcelo Moguilevsky (que empezó en la gestión de Cristina Fernández), hizo cosas valiosísimas en este período. Algunas situaciones han mejoraron mucho, como por ejemplo los montos otorgados en premios. Los gobiernos populares deben tener una política más reflexiva en el plano de la cultura potenciando obras de artistas desconocidos. Si el Estado actúa como agente de mercado asignando recursos, debe prescindir de la relación costo-beneficio, porque el voto en el cuarto oscuro siempre desmitifica la ecuación matemática”

Si consideramos la música como el acto social de expresar sentimientos de comunicación bajo circunstancias específicas, el concepto amusia ilustra, de manera acabada, el momento político con un significado polisémico: la carencia. 

AMUSIA   
El lenguaje musical de Ingenieros
Jorge Sad / Pablo Magne 
Ensamble Seres/Parlantes
Miércoles 23 de octubre de 2019, 21 horas
Centro Cultural de la Cooperación
Corrientes 1543 – Sala Solidaridad 
Entrada $ 300

Ensamble Seres/Parlantes
Natalia Cappa y Lucas Werenkraut: Voces
Andrea Escobar: Flauta 
Matías Sánchez: Trompeta
Emmanuel Graglia: Guitarra eléctrica
Martín Devoto: Violoncello
Andrea García: Piano 
Pablo Magne: Video y Diseño gráfico
Poli Bontas: Voz en Off / Colaboración en Dramaturgia
Jorge Sad Levi: Composición / Live Electronics / Dirección