10/09/2020 2 min to read

El romance nunca muere

Category : arte, buenos aires, Entrevista, música

Con “Fuego bajo tu piel” Diego Numa rinde honor al romanticismo apasionado de la música popular de antaño.  

Por Azul Giménez.

¿Cómo y cuándo empezaste a hacer música?

Yo creo que, de niñito, tipo 4 o 5 años ya me ponía a cantar frente al espejo, con un cepillo de mi madre. Lo mío eran las mismas canciones que ella cantaba y escuchaba, como las de Jose Feliciano, Eddie Gorme y Los Panchos. Luego, a los 14 años, llegó a mis manos una guitarra que era de mi viejo y ahí empecé a tener una relación más fuerte con la música que nunca se cortó del todo.  

¿Cómo definís vos tu propuesta estética?

Es la consecuencia de mi vida skater y punk ya hoy un poco más formal, mas “madura”. Una estética que me acompaña desde niño y muta conmigo.

¿Dos artistas que admires en la música y en las artes visuales?

Si nos referimos a artistas musicales sin dudas José Feliciano es el que más admiro, más durante su primera etapa, realmente me volaba la cabeza tanto ayer como hoy. En el terreno plástico siempre me gustó mucho Jim Phillips, ilustrador estadounidense bastante especializado en flyers de rock de los años 70 e ilustrador de las tablas de skate “Santa cruz”.

¿Qué nos podés contar sobre Fuego bajo tu piel y los otros temas que pariste en cuarentena?

Fuego bajo tu piel es un tema que justamente conocí de niño por Eydie Gorme y Los Panchos, realmente hermoso y forma parte además de un conjunto de canciones que dormían muy placenteramente en el disco rígido de mi pc. Cuando empezó la cuarentena decidí terminarlos de la manera que sea, hay demos, grabaciones hogareñas (algunas suenan bien y otras les falta el calor de un productor profesional) pero me gusta y lo acepto con sus imperfecciones. Subí a las redes y plataformas musicales un total de 5 canciones, que incluyen 4 boleros y una cumbia psicodélica muy linda.

Se nota que llevás bien la cuarentena…

Sólo porque estoy poniéndole onda y me mantengo ocupado. Hace 15 años que llevamos “Hawaian Bar” en el tradicional barrio de Villa Luro al que intervengo todo el tiempo con los muebles, lámparas y esculturas que hago. Ahora sobrevivimos con delivery pero esperamos que la pandemia termine para reabrir y seguir con la música en vivo y una propuesta que no tiene pares en la zona.