En la tradición del artista político

Acaba de publicar “Por tu culpa más que un loco”, libro de ficción ambientado en el interior del país que siguió a “Los jardines espaciales”, de 2018, en el que planteaba una distopía que hoy parece confirmarse. Lleva dos décadas haciendo canciones y, tanto sus letras como sus ficciones, están cruzadas por la historia y la política, disciplinas que estudia con pasión. Capaz de hablar con inusual claridad de sinarquía, comunidad organizada, marxismo, progresismo y otras categorías que surgen o se entreveran con el peronismo, Bernardo Stinco tiene, además, la particularidad de no caer en eufemismos ni recurrir a los falsos consensos que vician el pensamiento de analistas y opinadores.  “El progresismo y el liberalismo han infiltrado al peronismo como caballo de troya” y “Ni progres ni neoliberales debería ser el slogan en este siglo XXI”, asegura este hijo de la democracia que no teme “lavarse las patas” en la fuente de un pensamiento realmente crítico e independiente.

Por Nancy Giampaolo y Azul Giménez.

Una de las cosas que llama la atención de “Por tu culpa más que un loco” es la realidad de personajes como Israel, o el Negro Amilcar o incluso Rossi o Motoneta ¿Cómo los construiste? ¿Son inspirados en gente que conocés?

Los personajes tienen mucho de entornos que conozco, si bien ninguno está inspirado en personas puntuales es verdad que me crucé muchas veces con estructuras psíquicas más o menos similares a las de Amilcar, Rossi o Israel. Son perfiles que me quedan a mano, además tengo una atracción por los márgenes de la sociedad, en este tipo de actividad o búsqueda la riqueza siempre está en los extremos.       

El universo del libro es mayormente en el interior ¿Cuáles son tus opiniones en torno a lo federal, la distinción interior versus Buenos Aires?

Vivimos en un país unitario por excelencia, y las medidas económicas y políticas que eso trae aparejado tienen al 60% de la población viviendo hacinada en un radio de unos pocos kilómetros circundando la capital. Esta dinámica de coloniaje pastoril que se aceleró en las últimas décadas echó a las personas de sus lugares de origen obligándolas a ganarse la vida en los cordones industriales, que de industriales tienen solo el recuerdo… porque hoy son cementerios de industrias. Mientras los ricos ahí nomás, a pocas cuadras, se amontonan en guetos cada vez más amurallados… Creo que estamos en un punto de no retorno, o se toman medidas para descentralizar ya mismo o nos terminamos comiendo entre nosotros.            

Carnavales, boxeo, plazas llenas de gente… un mundo el de tu libro que a partir del Covid se hace lejano ¿Cuál es tu visión sobre la pandemia? ¿Cómo la sobrellevás?

En este momento resido en un hábitat semi rural lo cual suaviza un poco las cosas, más allá de que circula el covid como en todos lados. La llevo más o menos con calma porque estoy entre los privilegiados que todavía podemos comer todos los días y no tenemos bajas en nuestro círculo íntimo. 

¿Cómo empezaste a escribirlo, cuánto te llevó? ¿Cuál fue tu inspiración inicial?

En este texto me surgieron antes los personajes, el libro me llevó dos o tres años, el mundo era otro, paradójicamente al primer libro “Los jardines espaciales”, que editamos a principios de 2018, va de una distopia en tiempo presente tiene muchos puntos en común con esto que estamos viviendo ahora, no sé, tal vez había algo en otro nivel de conciencia que nos prevenía de la que se venía y lo pude bajar más o menos en un texto. Volviendo a “Por tu culpa más que un loco” estoy muy conforme con el resultado y le agradezco a mi editor Nicolás Manzi y a mi hermano de la vida Diego Fusaro (un homónimo del filósofo italiano) la paciencia con las lecturas y las observaciones.       

¿Cómo empezaste en la música y cómo fuiste desarrollando ese camino?

Empecé más o menos cuando terminé la secundaria, hace alrededor de dos décadas. Mi pulsión inicial fue componer, hacer canciones, nunca tuve una banda de covers, la única vez de pibes que tocamos un cover fue “Narigón” de Melingo versión punk en un festival de folkore y vaciamos un anfiteatro… Yo no sabía tocar ningún instrumento pero quería hacer canciones, en esa época también publiqué de manera artesanal un muy verde y flojo librito de ensayos de cosas que tenía dando vueltas. En 2006, o 2007 me fui una temporada a trabajar a España y volví con unos pesos como para grabar el primer disco que se llamó “Postales de mi ciudad invisible”, hablé con Agustín Cortalezzi, un viejo amigo y me recomendó que lo grabásemos en Córdoba con Raúl Pandolfi de productor, y así fue, pasaron un montón de músicos más o menos aleatoriamente por su estudio, guardo muy buenos recuerdos y anécdotas, por ejemplo Raúl era de la banda del payaso Piñón Fijo y guardaban los instrumentos en su casa, y en varias ocasiones tuvimos que recurrir a la guitarra de Piñón para grabar porque no había otra… También una tarde terminamos tomando mate en la casa de la Mona Jiménez con el quía recién levantado, inolvidable. Después instalado en Rosario tuve la suerte de rodearme de grandes músicos, con muchos de con los cuales seguimos trabajando juntos; Franco Colautti, Pupe Barberis, Diego Fusaro, Julián Acuña di Mauricio, Ezequiel Fructuoso… Con algunos de ellos seguimos grabando y editando discos, en este momento estamos a punto de sacar un video adelanto del disco nuevo.           

Tus letras tienen contenido histórico y político ¿Siempre dialogaste artísticamente con esas dos cosas?

Estudié historia, me gusta mucho, con la política me pasa lo mismo, no creo que lo haga de manera completamente consciente, pero son parte de mis motivaciones vitales y esas cosas afloran todo el tiempo.       

¿Podrías elegir entre música y literatura si tuvieras que quedarte con una? ¿Tenés ídolos/referentes en ambos campos? ¿Quiénes?

Me apasionan las dos pero mi acercamiento para con ambas son muy distintos. Creo que no me podría quedar con una a la otra, son mi temporada de patos y temporada de conejos. La música es un juego para mí, una frase que siempre me gustó es esa que dice que “la música es eso que pasa entre dos notas” para que eso te llegue hay que estar en completo silencio y dispuesto a recibirlo, mientras que escribir es método y transpiración, sacarle jugo a las piedras en mi caso. Referentes tengo a patadas, cito algunos a vuelo de pájaro; Manuel Moretti, Calamaro, Leonardo Favio, Ramón Ayala, Coki Debernardi, Melingo, Tom Waits, Leonard Cohen, Nick Cave, Wilco, José Larralde, El Tano Viamonte, Ricardo Iorio, Zitarroza, Johnny Cash, Zurdo Castagno, Leo Genovese que es un genio, el universo estético de los Babasonicos me parece fascinante. Richard Wagner me desarma… Volviendo un poco, con Manuel y Coki, (uno de Junín y el otro de Cañada de Gómez), me pasa algo que por ahí excede lo musical, en un momento muy distinto al actual, cuando apenas intuía que era esto a lo que me quería dedicar, ellos me mostraron un camino, que hoy parece obvio pero entonces no lo era tanto; para hacer canciones de rock en este país no es necesario ser un porteño acomodado con acceso a discos importados. Hoy han pasado los años y me honran con su amistad y respeto.         

Respecto a escritores puedo citar rápido sin entrar en consideraciones de épocas o nacionalidades a Fogwill, Houellebecq, Zelarayan, Juan Filloy, Antonio Di Benedetto, Ricardo San Esteban, el chaqueño Carlos Busqued, Juan Terranova, Ricardo Guiamet… También me gusta mucho el cine, creo que veo más películas de lo que escucho discos, mi debilidad es Leonardo Favio y Werzog, tambien me gustan mucho Torre Nilsson, David Lynch, John Cassavetes, Fellini, aquella época de oro de Alex de la Iglesia durante los 90, Tarantino, Scorsese, y muchísimos más.

En Twitter sos de hablar bastante de política con una visión disruptiva si se la compara con los consensos que se van armando ahí. Has posteado cosas relacionadas, por ejemplo, a la sinarquía, la ingeniería social y otras nociones que no se conocen tan masivamente, ¿podrías explayarte un poco en esto para un lector no muy avezado en política?   

Hay varios discursos muy claros de Perón refiriéndose a la sinarquía internacional, algunos hasta circulan en youtube. A grandes rasgos cuando se habla de sinarquía se habla de los poderes que están por sobre la esfera de los gobiernos nacionales y que continuamente pugnan entre sí ya que todos ellos tienen una vocación de dominio universal. Algunos históricos instrumentos sinárquicos de dominación son el FMI, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio… Hoy la cosa cambio mucho, la dominación es de tipo netamente financiero y ya no tiene los actores de la época de Perón.

Con respecto a la ingeniería social para contextualizar un poco nos tenemos a remontar a la Escuela de Frankfurt, o mal llamada escuela de Frankfurt porque su génesis fue bastante accidental. Poco y nada tienen que ver estas líneas de pensamiento con la cultura alemana ya que esta surge como una estrategia de manipulación disfrazada de revolución cultural financiada por grandes capitales financieros, los mismos que bancaron económicamente la revolución bolchevique, que a su vez son los dueños de la banca internacional y son socias de las clases dominantes estadounidenses, y ni hablar del partido demócrata… Noam Chomsky tiene en su bibliografía muchas definiciones al respecto de estrategias de ingeniería social    

También has reivindicado la constitución del ’49, si podés contar por qué…

Es que la reforma del ’49 era una herramienta formidable para empezar a revertir las injusticias que tiene este país desde su génesis, recordemos que si hacemos una analogía con los Estados Unidos acá a las guerras intestinas las ganó el sur pastoril latifundista y anti industria… La reforma del ’49 intentó reducir el latifundio, fijó la función social de la propiedad, estatizó los recursos naturales, el ahorro, el comercio exterior y la banca… sumó derechos sociales. Por primera vez el término “cultura” se utilizó en el vocabulario constituyente… Alentó la investigación científica. La constitución del 49 buscó incluirnos a todos. Y como pasa acá con todo lo bueno la borraron de un plumazo y hasta el día de hoy tratan de dejarla bien escondida debajo de la alfombra de la historia.

Hay como una idea generalizada de que el progresismo peronizado es muy cool y que el peronismo, digamos, a secas es algo sin atractivo para los tiempos que corren… ¿qué opinás?

Dice Marcelo Gullo que el progresismo es al marxismo lo que el paco a la cocaína…El progresismo y el liberalismo han infiltrado al peronismo como caballo de troya y nos han dejado este cascaron vacío, un mero instrumento para hacerse con el poder, un instrumento vaciado de contenido, de alma, de doctrina…El progresismo y el liberalismo son concepciones antropológicamente opuestas a la comunidad organizada. Durante mucho tiempo se usó el slogan “ni yanquis ni marxistas” para definir frente a las masas lo que no era el movimiento nacional de liberación. Los posmodernos que se la pasan relativizando y hablando de aggiornarlo todo acá tienen algo para aggiornar; “Ni progres ni neoliberales” debería ser el slogan en este siglo XXI.

¿Cuál es tu opinión de la coalición gobernante y qué te parece que podría ayudar a mejorar un poco la situación a corto y mediano plazo?

En el tiempo que llevamos lamentablemente se está evidenciado que en muchas aristas esto una continuación de las políticas del catastrófico gobierno anterior. Con la excusa del pragmatismo la clase dirigente actúa como una casta que se ha convertido en un partido único homologado por el status quo, con dos alas bien definidas; la progresía liberal palta y progresía liberal soja, ambas subordinadas a la agenda mediática de turno; son progresistas en todo, menos en lo económico. Y cuando alguna voz se sale de este Coca o Pepsi que dicta la agenda es invisibilizada en el mejor de los casos, y en el peor es estigmatizada y perseguida. En este contexto, el peronismo está proscripto de hecho, en lugar de ser un movimiento de liberación es un partido de administración de la dependencia. Nunca se discute públicamente sobre la usurpación de la plataforma marina, o el litio que se llevan gratis de la cordillera… mientras tanto, seguimos viendo la novela de turno con el mismo modelo pastoril de hace 200 años. Con respecto a mejorar la situación actual hay muchos indicadores de que el año que viene va a ser bueno, pero eso tendrá que ver con un cambio de ciclo económico y no tanto con cuestiones políticas, lo que hay que ver es si este ciclo político sobrevive al económico, como lo hizo Menem en los ’90, o se lo pone de sombrero, como De la Rúa.  

Te puede interesar...