Gori: “Creo que cuando te pasan cosas fuertes tenés algo para decir, son momentos inspirados”

Con nuevo disco de Fantasmagoria en la mano, “Ahora / Después”, Gori conversó con Mogambo sobre hacer música, ser padre y ser uno mismo mientras todo sigue en movimiento.

Por Romina Rocha.
PH: Ari Bocco.

Acaban de lanzar nuevo disco con Fantasmagoria y nuevamente apuestan a salirse de lo que “está de moda” en la música. ¿A qué se debe esta decisión?

Nos sale naturalmente. No nos gusta ir al lugar donde van todos, preferimos ir ahí donde está más o menos vacío y eso hace que nazca una búsqueda para lograr algo más original, atemporal, y muy a conciencia de que puede significar un “suicidio” respecto de lo que la mayoría llama “éxito”. Sabemos que la industria de la música maneja las cosas que se ponen “de moda”, y también sabemos que esa industria está más interesada en generar dinero que en crear arte. Entonces, ¿por qué vamos a intentar ser parte de una industria que está degradando lo que nos gusta a nosotros en verdad?

Igualmente, tratamos de mantenernos al margen de ese rollo, porque tampoco usamos la fórmula que se usa de largar singles de anticipo y después el álbum completo. Nosotros hicimos al revés: editamos todo el álbum de una, básicamente porque desde el tema 1 hasta el 12 hay un hilo conductor y no podía sacarlo de otra manera; y en breve vamos a ir sacando videoclips de las distintas canciones.

Eso hace al nombre del disco una gran síntesis… porque, además, “Ahora / Después” emerge de un tiempo muy particular. ¿Cómo fue el proceso de creación / grabación en este contexto?

Todas las canciones las compuse en cuarentena, en la primera de todas, y fue una terapia muy buena. Hice dos demos en casa y les pasé el proyecto a mis compañeros de banda; al principio intentamos grabarlo cada uno por su cuenta, sin vernos… pero no funcionó porque era muy frío, faltaba la banda sonando reunida, ensamblando y probando arreglos, climas. Y también nos estábamos perdiendo de lo importante, único y hermoso que es ese momento orgásmico en la sala mientras vas probando la canción nueva y, de repente, suena bien por primera vez. Ese es el momento en que todos nos miramos y sabemos que es por ahí. Ese estallido es irremplazable e irrepetible, no hay nada que pueda ocupar su lugar.

Así que cuando aflojó un poco lo del aislamiento nos juntamos a ensayar y fuimos a Boston Rec con Chester Rezzano, donde grabamos baterías. Después grabamos otras cosas en Flamingo, estudio del Búho; en el Inca, de Marian Acosta y otras en Gorianopolis, que es el mío. Hicimos unas premezclas y finalmente unificamos todo en Boston Rec.

¿Y qué músicos te acompañaron esta vuelta?

Marian Acosta es quien me acompaña hace más tiempo. Es un súper soldier, es una persona muy musical: toca teclados y hace coros. En la batería está el Búho, Agustín Rocino, que tocaba en Catupecu Machu; es muy profesional y siempre inyecta energía. Y en el bajo está Nikki Molyna, que es con quien más coincidimos en cuanto a gustos musicales. Nos pasamos discos, recomendamos bandas y esa historia. Y los 3 van siempre para adelante, eso es impagable. Siempre les consulto sobre cada cosa que hacemos y las decisiones las tomamos juntos.

Como la familia. Pero tenés otros proyectos en paralelo a Fantasmagoria, contanos un poco sobre eso. 

Sí, toco en varias bandas, me gusta estar todo el tiempo haciendo o pensando en música. En Bombas de Amor hay una selección de integrantes de otras bandas punkies: Chuly, que tocaba en Fun People conmigo y en Satan Dealers; el Chino Biscotti, baterista de Cadena Perpetua y Pelea de Gallos; Juan Novoa, de Pelea de Gallos, Clase 76 y varias más; Pil Del Villar, en la otra guitarra, toca conmigo en Hermanos de distinto padre y madre.

Pero la banda funciona sólo en verano, en enero, porque Chuly, el bajista y fundador vive en Barcelona y viene sólo un mes al año a Argentina. Tenemos editados varios EPs en 7” y ahora estamos terminando uno de 8 canciones. Es como un punk rock o rock and roll tocado por gente que viene del hard core, por eso decimos que es como “Los Ramones Paranoicos”.

Otra de las bandas es Boconas, un dúo de chicas que me adoptaron como guitarrista. Y es un flash tocar con ellas, porque al margen de que ya somos familia, tienen una manera de hacer música que es muy intuitiva, a veces anárquica. Son talentosas y lo hacen de corazón; no tienen formación académica al igual que yo y eso me gusta mucho, porque nos permite no tener un método ni un límite para hacer las cosas. Yo nunca quise que me enseñaran a tocar; intenté aprender por mi cuenta y nunca fui a un profesor de guitarra y jamás iría a un lugar que, para colmo, se llama “Conservatorio”. Pero volviendo a Boconas, tenemos un disco editado en vinilo y otro que estamos por empezar a mezclar.

Hermanos de distinto padre y madre es un duo que tenemos con mi brother Pil Del Villar; es como un country folk no purista, medio desbocado por nuestras raíces de rock and roll. Grabamos hace un tiempo un discazo producido por Jimmy Rip, pero como estamos con muchas cosas nos quedó en stand by. Espero que pronto podamos terminar las mezclas y salga de una vez.

También fui guitarrista de Juanse, tocando la acústica y la eléctrica, y nos convocó a Boconas a hacer coros en los shows de regreso de Los Ratones Paranoicos. En sus discos solistas me dio la posibilidad de colaborar con algunas letras, como una que grabamos y que terminó siendo cantada a dúo con el Pity. Yo estoy muy agradecido de que me haya dado esa posibilidad, estar con alguien que juega en primera desde hace tantos años hace inevitable que aprendas cosas todo el tiempo. Además, Juanse te hace morir de la risa.

Y, por otra parte, edito cosas como solita bajo el nombre de Gori. El año pasado saqué un EP de 4 canciones en plan punk rock que se llama Contraveneno. Va a salir en 7” este año; la batería la grabó el Chino Biscotti y yo hice todo lo demás.

No parás nunca, porque además fuiste padre hace poco… ¿cómo se articula esa nueva experiencia con todo este laburo?

Bueno, ahí puedo decir que el embarazo y la cuarentena son completamente compatibles, porque estuvimos 9 meses encerrados disfrutando de eso. Y ahora que nació Joy dedico buena parte del día a estar con ella, flasheando cosas que ni me había imaginado, pensando cosas que ni sabía que pensaría, como ahora que me tengo que cuidar de que no me pase nada para estar al 100% para cuidarla a ella. Es algo muy básico, pero nunca lo había pensado.  

Creo que cuando te pasan cosas fuertes tenés algo para decir, son momentos inspirados. Entonces a los dos meses de que nació Joy, le grabamos un disco infantil, con canciones de menos de un minuto, que se llama “Atorrantismo máxima potencia”. Lo grabé todo en casa y el Búho me ayudó a mezclarlo. Ya está para escuchar en Spotify, son 35 canciones.

El resto de las cosas sigue con normalidad. Soy afortunado en tener una compañera que es muy genia y también hace música, así que entiende lo que hago y tenemos incorporado el tener que ir a ensayar, tener jornadas largas de estudio o noches de ir a tocar o salir de gira.

Viajando un poco en el tiempo, los años 90’ fueron un gran caldo para la escena musical argentina y vos estuviste muy activo desde el comienzo: Catarsis, Fun People… ¿qué te quedó de esos años?

Tengo muy buenos recuerdos. Empecé con punk y hard core en San Telmo, con toda una ebullición de bandas durante el Buenos Aires Hard Core y bocha de data nueva. Se podía tocar todos los fines de semana, conocer gente y hacer amigos que aún conservo. En la adolescencia sos una esponja de información, es todo nuevo. Hay miles de cosas por conocer que te sorprenden e inspiran y mientras iba descubriendo otros géneros relacionados como el grindcore, el death metal, también investigaba las raíces del punk con NY Dolls o Velvet Underground desde la habitación de Gustavo, mi hermano, que fue una influencia muy grande para mí. Escuchaba los Smiths, My Bloody Valentine, Ultra Vivid Scene, Bauhaus y todo eso lo iba incorporando y volcando a las distintas bandas que armaba y desarmaba. Fue todo un aprendizaje musical hermoso.

Y después vino Fun People que fue super intenso: componer, ensayar, grabar, salir de gira por toda la Argentina, Brasil, EE. UU., Europa… Sigo en contacto con ellos, tenemos un grupo de WhatsApp que se llama The Art of Romance donde nos compartimos canciones y videos que nos gustan. Dos vivimos acá y dos en España.

 ¿Shows, giras, qué proyectos acompañan todo este movimiento?

Vamos a salir a tocar el disco nuevo de Fantasmagoria y a sacar videos; en febrero hay unos shows en Córdoba Capital y Villa María y de ahí nos vamos de gira para el sur: vamos a estar en Playa Unión, Puerto Pirámides, Trelew y Puerto Madryn, y el 12 de marzo hacemos la presentación de Ahora / Después en Lucille, en la calle Gorriti 5520, CABA. En ese entretanto van a salir los videos que estamos filmando y editando nosotros, bien DYT (Do It Yourself).

El próximo es de la canción “Brian es una riot grrrl”, filmado por Santiago Melchiorre, que aparece en el video, y editado por Marian Acosta. La letra habla de un adolescente de clase baja, que tiene un padre fan de los Stones y le puso ese nombre por Brian Jones. Pero a él le gusta el proto punk y se dibuja sus propias remeras, se pinta los ojos y no le interesa definir su sexualidad. Es antifascista y de manera natural defiende los derechos de la mujer, sin snobismo ni necesidad de levantar bandera de nada. Y después iremos hasta donde nos lleve la música, que es donde siempre queremos estar.

Escuchá Ahora / Después completo en Spotify:

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