06/12/2019 14 min to read

“Hace 150 años que los argentinos tenemos una acción ejemplar de liberación nacional”

Category : autonomía, Entrevista, filosofía, geopolítica, historia, nacional

En un diálogo extenso y detallado, Martín Ayerbe, presidente del Foro Naval Argentino, cuenta por qué es importante atender los mares en tiempos de falta de trabajo y oportunidades. Primera parte de una entrevista sobre la Argentina y el porvenir.

Por Romina Rocha.

En el 2019, cuando está todo el mundo atendiendo las nuevas tecnologías, que junto a internet y la ciencia van haciéndose cada vez más mínimos; cuando el mundo pareciera estar dirigiéndose hacia lo micro, hacia lo intangible, ¿por qué pensar en una Argentina potencia a partir de la construcción de cosas tan voluminosas como un barco o un buque? Porque ahí es el hombre interviniendo de manera directa para aplicar un modelo de desarrollo en un país que se supone (o nos hacen suponer) que sólo puede avanzar si nos enfocamos en los científicos, por ejemplo. ¿Por qué, entonces, un Plan Naval Argentino como asunto de “liberación nacional”, que es como lo plantean ustedes?

Bien, esa era la pregunta que siempre quisimos que nos hicieran y nunca nos hicieron hasta el día de hoy (risas). Como es una política de liberación, y la política y el pueblo son multicausales, hay una cuestión que se da en términos filosóficos, en cómo condiciona incluso el pensamiento del ser humano su propia condición natural: es que la Argentina es el país más al sur del mundo y la corona británica intentó siempre que sea lo que sus economistas, que son sus verdaderos teólogos (no sólo los de la Reforma), dijeron que tenía que ser. Son los que hoy se sacaron la careta y dicen “Dios te ama, por eso te bendice con riqueza” y “sos pobre porque Dios te odia”. A partir de ese acto aberrante, descarado, sinvergüenza de esos teólogos modernos -que no son boludos ni brutos, es la línea que bajan- han querido que la Argentina sea lo que sus economistas dijeron. La revolución industrial, con centro en Inglaterra y sus telares de Manchester, y sus minas de carbón y sus máquinas de vapor, necesita de una isla que produzca alimentos de manera barata para poder, con eso, alimentar a la clase obrera, absorber la mayor cantidad de valor, de plusvalor de los trabajadores, y con eso generar el capital necesario para los saltos tecnológicos en los cuales se baja el paradigma del capitalismo. Es el despojo, que es el trabajo no como sentido de la vida sino como intercambio mero de tiempo por dinero. Esa es la idea que trajeron ellos. Pero Inglaterra vino a buscar una isla y lo que encontró fue un continente. En la India o en América del Sur. Las vacas argentinas son los nombres que llevan, ¿no? Aberdeen, Angus, Shorton y Holando, ahí aparecen los holandeses. No sólo en el petróleo, en la ganadería éstos y los ingleses también se juntaron.

Por eso “las vaquitas son ajenas…”

Y la enorme Pampa Húmeda, la llanura argentina con las mejores pasturas y el mejor clima del mundo, permiten ese ganado criado extensivamente para dar la mejor carne del planeta. Y la extensión de la frontera agrícola que se da a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando los alemanes inventan producción a gran escala de alimentos. Además, somos los más australes del mundo y, por lo tanto, nuestra condición es austral, no es ni occidental ni oriental.

Sería bueno tenerlo en cuenta para empezar a redefinirnos con mayor precisión…

Es así. Y en esa condición la Argentina pujó con San Martín, con Rosas, con Yrigoyen y con Perón por desarrollarse industrialmente a partir del trabajo como ordenador de la sociedad y de la vida de los argentinos. De crear las condiciones necesarias para alcanzar la grandeza de la Nación y la felicidad de su pueblo. Eso lo puso poéticamente Perón y por escrito, pero en San Martín, Rosas e Yrigoyen también está. Y en todos aquellos que son de la línea nacional. Nuestro país produce más de 150 millones de toneladas de alimentos, que fue el récord de este año. Sin embargo, los liberales dicen que en la Argentina hay hambre porque hubo sequía. Cualquier cosa, generan confusión todo el tiempo porque el alimento no es de los argentinos, es de las multinacionales. El petróleo venezolano, por ejemplo, sí está en manos de los venezolanos.

Por eso a pesar de no tener prácticamente ningún tipo de industria, sobreviven

Sí, sobreviven porque ahí hay propiedad social, como la hubo acá cuando YPF era 100% estatal, no como ahora. Entonces el plano de la propiedad tiene que darse en la discusión en la Argentina y no sólo en la tecnología, porque si yo tengo una industria farmacéutica con una característica capital intensiva que necesita muy poca gente, yo puedo generar una producción muy grande de medicamentos y eso no es una desventaja. A mí me permitiría abastecer plenamente al pueblo argentino con una producción de escala y satisfacer con medicinas la salud pública. Ese es el gran debate de la producción, que es el que nadie se anima a discutir. “La tecnología nos quita los puestos de trabajo”, dicen. Sí, pero si la propiedad de las industrias farmacéuticas fuera social, si fuera el Estado empresario que produce fármacos, ahí la cosa cambia. Porque la tecnología deja de ser un problema y se convierte en una ventaja ya que depende de la política dominar esa técnica. Primero es la política y después las economías. Los liberales pretenden separar la economía de la política porque no quieren confesar los fines políticos que tienen, que son oprimir y dominar a otros seres humanos.

Y en este marco, ¿pensar en la industria naval cómo nos ayudaría a articular un desarrollo sustentable y perdurable?

El Plan Naval Argentino se basa en la lucha por la liberación nacional, que arranca con San Martín, sigue con Rosas, continúa con Yrigoyen y con Perón sobre el intercambio con el mundo. La Argentina tiene un enorme excedente de producción de materias primas y alimentos que está en manos del extranjero, no en manos de los argentinos. Y si se llevan las materias primas es para manufacturarlas en sus países y vendérnoslas. La lucha geopolítica es por los mercados internos. Esto es lo que definió Acheson, del Departamento de Estado Norteamericano, con un subcomité especial de planificación de posguerra en 1944. Ahí dice que la Segunda Guerra Mundial le ha provocado a los EEUU un enorme beneficio: ha logrado el pleno empleo en los hombres y las mujeres que se han incorporado en la línea de producción para la guerra. Y un aumento de más del 25% del poder adquisitivo en salarios. Cuando cese la guerra y ya no tengan a quién venderle el armamento que producimos, con el cual se han abastecido a todos los bandos de las naciones en distintas disputas, lo que va a ocurrir es que no van a poder consumir en el propio territorio toda esa producción. Entonces, lo que plantea Acheson es que la salida de EEUU en posguerra para mantener el pleno empleo, el bienestar y toda esa condición de privilegio, hay que invadir los mercados internos. Y a la vez, que los productos y servicios producidos por los norteamericanos se consuman en todos los mercados internos de los países del mundo, garantizados por acuerdos financieros preexistentes. Éstos son el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que nacen, justamente, en 1944.

O sea que nos condicionaron para seguir creciendo a costa de nuestro subdesarrollo…

Sí, los norteamericanos, que no pelearon ninguna guerra en su propio territorio y que entraron en la Guerra Mundial arteramente al final de la misma, esperando que se desgasten quienes peleaban para entrar ellos al final y bombardear a todos por igual. Perón, en ese contexto, responde que él no se alinea un carajo con los yanquis y que va a mandar por los votos, auspiciado por el crecimiento imparable que tenía desde la Secretaría de Previsión. Pero sus compañeros de armas lo meten preso, el pueblo lo rescata un 17 de octubre, el 24 de febrero del año siguiente gana las elecciones y da esta respuesta:

  • En el ’47 crea SOMISA, bajo el paradigma del General Savio de que “sin acero seremos siempre vasallos”. Y de que necesitamos cubrir el ciclo completo del acero desde producir tomando el mineral de hierro, el mineral de carbón y la piedra caliza para hacer arrabio, que es el inicio del ciclo del acero; después refinar en los hornos y en los refinadores de oxígeno y así obtener el metal. De ahí en más, todas sus aleaciones para hacer chapas, perfiles, fundiciones, lo que fuera.
  • En el ’48 crea el Astillero Río Santiago ante un debate con su gabinete, luego de haber adquirido una cantidad de buques en la posguerra, que había dejado un montón de logística al pedo, sin tarea ni carga.

Kaisser, el gran constructor naval de los norteamericanos, se vanagloriaba de poder tirar un buque Liberty por día, un carguero. Y un porta aviones por semana. Era bestial la producción industrial de los norteamericanos y no tenía sólo que ver con el avance tecnológico, ahora la industria está bastante más avanzada que en ese entonces pero hay que mirar a ese tipo cómo tiraba un buque al agua por día, eh. Eso es mucho laburo. Y mucha planificación. Hay un orden industrial que hay que saber mirar porque los norteamericanos no son boludos, son buenos. Son perversos, pero hay que reconocer el poder de la mano de obra norteamericana como el de los trabajadores alemanes también.

Bueno, pero eso porque también saben que tenemos la capacidad y los recursos para hacer lo mismo nosotros, atendiendo todo el proceso productivo desde el inicio hasta el final. De ahí la importancia de empezar a pensarnos en términos industriales, porque nos convencieron de que tenemos que ser el “granero del mundo” y nada más…

Y no está la técnica por delante de la política, sino que es ésta la que decide hacerse de los medios, de la técnica y de la tecnología necesaria para poder desarrollar a la Patria, porque sin acero seremos siempre vasallos y tontos aquellos que dicen que Perón se equivocó por darle bola a la industria liviana y no desarrollar la pesada, ¡las pelotas! SOMISA es industria pesada, al igual que Astillero Río Santiago. Y el acero, además, es el que permite el desarrollo de la liviana, porque el tener chapa laminada en frío, fina, es lo que permite que la PyME pueda producir calefones, termotanques, cocinas, lavarropas, todos bienes de abastecimiento masivo, porque es lo que consume el pueblo. Esa es la verdadera protección del mercado interno.

Tener el ciclo completo de producción, industrializarnos…

Sí, y la respuesta geopolítica se completa en el ’49 con la nueva Constitución, que le da un sentido filosófico a los objetivos nacionales y populares, determinando que el capital esté en función del trabajo; que la laborterapia era necesaria para que los abuelos que se jubilan no se mueran de tristeza porque laburaron toda la vida y es lo único que saben y les gusta hacer, se puedan incorporar como maestros ya no en la producción, sino haciendo el trasvasamiento generacional de su saber, de su oficio a los jóvenes. Y otras cosas más de la Constitución, no es solamente el artículo 40 de los recursos naturales. Eso es una parte, pero hay un contenido filosófico profundo ahí que para nosotros es más que un sustantivo. Porque los recursos no se defienden con un documento en papel, no alcanza con eso. Se necesita del ejercicio.

De ahí la importancia de ordenar cada etapa

Precisamente. Y para completar la respuesta de Perón, en el ’50 crea la Comisión Nacional de Energía Atómica, con la que los argentinos en ciencia y técnica tocamos el cielo con las manos atendiendo lo más complejo en ese mundo, que es el dominio del ciclo completo de la energía nuclear. Los argentinos enriquecemos, construimos centrales con trabajo nacional y operamos la tecnología canadiense mejor que cualquier canadiense en el mundo. Aprendimos eso a fuerza de trabajo durante todos los años de servicio de nuestras propias centrales y del desarrollo de proveedores nacionales de PyMEs desde las más chicas, pero con una calidad en la mano de obra, en técnicos y en profesionales que permite fabricar componentes nucleares bajo normas internacionales. Entonces todo este esquema, desde SOMISA hasta el final es la respuesta de protección del mercado interno.

Pero además de estar esto vinculado a la industria naval y lo que se puede hacer con el acero para la vida cotidiana, hubo otras áreas que se activaron en ese entonces, ¿no?

La fundación de Industrias aeronáuticas y mecánicas del Estado en 1952 es un evento importantísimo, porque se desarrolla sobre la base del área material Córdoba ya creada por los radicales a principios de siglo. Ahí Perón monta las industrias livianas del Estado para conducir el proceso económico general de toda la industria argentina. “Justicialista”, un deportivo, un autito de carrera, de turismo. “Rastrojero”, el utilitario por excelencia de los argentinos y de la Patria Grande. Tractor “Pampa”, moto “Puma”, avión “Pulqui”, motores aeronáuticos como el “Gaucho” y el “Indio”, motores a pistón radiales y también la fabricación de turbinas bajo licencias oficiales, pero de fabricación 100% nacional. Porque dominamos los motores a pistón pero también los que son a reacción de aviones. Esa es la manera de dominar el mercado interno y cerrarlo a la invasión norteamericana de la que hablaba al principio y es una respuesta antiimperialista práctica, contundente y material que se desarrolla a través del ejercicio de las industrias, de los oficios que cualquier argentino de la más humilde condición que se presente a trabajar pueda incorporar. De la misma manera trabajaría el Astillero Río Santiago, si el gobernador Axel Kicillof bendice la conducción de Ángel Cadelli y Marcelo Pérez, porque nosotros para llevar el astillero de los tres mil hombres que tiene hoy a los nueve mil que completan su capacidad, vamos a lograrlo con un cartel que diga:

Se convoca a trabajar a todo argentino mayor de edad. Con o sin estudios, con o sin experiencia. Se ofrece: trabajo en blanco, capacitación en fábrica, salario familiar, planes de consumo, planes de vivienda. Presentarse de 8 a 16hs en oficinas del personal.

Y ahí tenés la cola más larga de toda la historia de la búsqueda laboral

Esa es la convocatoria al pueblo argentino. El Astillero no va a alcanzar para atender a esa demanda en la que miles van a exigir que se cumpla lo que dice el cartel. Pero es la punta de lanza de un proyecto de liberación nacional que busca conquistar el pleno empleo, que es la manera de apoderarse del mercado interno argentino y salir del dominio imperial de norteamericanos, de europeos, de ingleses y asiáticos también que lo invaden, dejando al argentino desocupado. Es, entonces, parte de esa respuesta geopolítica, es la propiedad social de los argentinos. Esa condición, cuando Perón con su gabinete se pregunta sobre la vida útil de los barcos que compró, la respuesta fue “General, fabriquemos”. Eso da nacimiento al Astillero, creado verticalmente, para crearse todo a sí mismo desde cero. La gran tarea fundacional ya fue hecha, como Yrigoyen con YPF, como Rosas con el primer antecedente de nacionalización de la Banca de Comercio Exterior, que es la Ley de Aduanas y la creación de la Administración General de Puertos, además de la nacionalización del banco Provincia, que estaba en manos de los ingleses. Entonces hace 150 años que los argentinos tenemos una acción ejemplar de liberación nacional, no es como vienen a decirnos a nosotros para no llamarnos “zurdos de mierda” que dicen que “es un delirio de la juventud peronista de la década del ’70, pero el mundo cambió, no es más así”. ¡Las pelotas! Con Rosas, hace 150 años, esto era así y así sigue siendo.

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