HorLang: “creo que en el Pequeño Timy salieron los mejores chistes de la pandemia”

Horacio Langlois, mejor conocido como HorLang, es ilustrador e historietista y rompió algunos moldes del humor durante la pandemia gracias a las historias de un pequeño ultra hegemónico y un padre ultra neurótico. Sobre los límites de la sensibilidad y las formas en que el arte interpela, algunas reflexiones directas.

Por Romina Rocha.

Venís laburando hace ya unos años en el ámbito de la ilustración y el humor gráfico, pero para ponernos en contexto empecemos por el principio: ¿cuándo supiste que te ibas a dedicar a esta forma de arte?

Dibujar es algo que hago por inercia, desde siempre, sobre todo dibujar historieta. No tengo formación académica, nunca estudié, y no creo que algún día lo haga, no tengo tiempo. Ya tengo un trabajo regular que me consume 40 horas semanales con el que me sostengo; la historieta y la ilustración son un ingreso más y, a la vez, un juguete con el que me puedo divertir. 

El momento en el que pensé que podía dedicarme en forma “profesional” supongo que fue en los años 2015-16, que empecé a subir a Facebook la historieta Reptiloides Mutantes Ninja (una parodia de las Tortugas Ninja para criticar al gobierno de Macri). Y, en ese entonces, también colaboraba con el colectivo Alegría. En general hubo una buena recepción, mayor a la que esperaba, y eso me impulsó a asistir al taller de Quique Alcatena en la Escuela Ola para mejorar un poco más. En el 2017 dejé mi trabajo y me mudé con mi novia de Ramos Mejía a El Bolsón, Río Negro. Sin laburo, empecé a mandar muestras a todos lados, más que nada de una historieta online que publiqué en Facebook llamada Posmo Vampiro. Empezaron a aparecer encargos (principalmente de independientes para USA), y ese mismo año comenzamos Lobotomóvil con Esteban Podetti, para la Revista Fierro. Así que por suerte pronto me llené de trabajo y evité morir de inanición durante el macrismo.

¿Tenés preferencia por algún formato en especial? Digital, impreso, audiovisual, una combinación de todo… 

Creo que no tengo preferencia, no tengo la camiseta de un sólo medio o formato. Como lector, disfruto mucho leer digital los rescates y escaneos de la historieta industrial, manufacturada y popular, la que dominó el mercado hasta los años ’80 (más o menos). Tanto de Argentina (todo lo de Columba) como de Estados Unidos (la Golden Age, los comics de terror, de suspenso, románticos, bélicos, etc). 

No soy muy amigo de lo que hoy se conoce como “comic de autor”, las ediciones lujosas y costosas, aunque entiendo que es una necesidad de la industria concentrarse en ese formato. No la consumo, principalmente porque creo que la historieta tiene que ser algo económico y deshechable, y no algo caro y coleccionable. Hoy esto es un postura un poco rara, porque las editoriales publican casi exclusivamente comic que tenga algún tipo de impronta autoral o pretensión artística, cuando lo que yo más valoro es el comic de baja calidad, de lectura veloz, impresión barata, que apunte a un público que no sea lector asiduo o formado. Por eso también sigo mucho comic digital independiente actual, el que suben sus propios autores en redes sociales y que creo que está muy en auge porque es la justa heredera de esa historieta industrial y barata… no hay nada más barato que lo que está gratis en internet. 

Como autor sí compro artistas puntuales que me gustan para aprender y sacar referencias, a veces compro revistas viejas de antologías y otras veces, algún tomito aislado de manga. A la hora de laburar me gustan tanto el formato digital como el papel, y siempre trabajo los dos estilos a la vez.

De un tiempo a esta parte, metiste también la crítica política en tus laburos, que se intensificó en el último año con la saga de Timy, el niño que muere en cada episodio en manos de un padre psicótico que creo que vas a describir mejor vos… ¿cómo llegaste a pensar en hablar de la pandemia desde ese lugar?

En la tira del Pequeño Timy yo no diría que hay crítica política, o no en un sentido clásico. Es más bien una crítica social, a veces filosófica. No se critican políticas o medidas concretas, sino más bien nuestra respuesta a ellas y a la influencia de los medios de comunicación. 

Timy hace un poco el rol del ciudadano medio desinformado, que la liga porque justo pasaba por ahí. En principio, es casi un no-personaje, no tiene personalidad, casi no habla, su muerte no tiene consecuencias, su aspecto y su nombre es lo más genérico del mundo. Es el niño NN que Superman salva otra vez de que lo arrolle un tren o el Timy O’Toole que interpreta Bart Simpson en un capítulo. La única característica distintiva es que está en el lugar equivocado en el momento equivocado. 

El personaje complejo es el papá de Timy, porque básicamente es el común denominador de mucha gente, sobre todo cierto estereotipo de redes sociales con ínfulas sobreactuadas de intelectual indignado y pseudocientífico, consumidor de fake news, operaciones de prensa, diseminador de pánico. Todo condimentado con la histeria más extrema por el miedo a la muerte, a los bichos, al otro. Todos tenemos un poquito de este personaje, así que creo que por eso resulta divertido, por la identificación.

¿Qué repercusiones tuviste por eso? ¿Algún comentario o anécdota que te haya llamado la atención sobre otras? Para bien y para mal, claro está.

Por suerte siempre hubo buena onda. Contrariamente al ánimo agresivo que hay en las redes, no recibí comentarios negativos ni puteadas, por lo menos que yo me entere. Y si me enterara no me importaría mucho. Así que estoy muy contento por los comentarios positivos y el ánimo en general que me transmiten los que leen la tira y la comparten. Es una tira de humor, así que mientras cause algo de gracia al que lee me doy por hecho, no busco abrir mentes ni insultar ni cambiar la forma de pensar de nadie (aunque si la parodia sirve para reflexionar siempre viene bien). 

Yo creo que la tira fue bien recibida porque no hay otra tira que juegue de esta forma con el miedo, la incertidumbre, la hiperconectividad (no sé si existe ese concepto), la modernidad líquida. Lo que yo he visto de humor gráfico del último año referido a la pandemia se centró mucho en una cosa muy autobiográfica, costumbrista, sobre cómo la cuarentena afectó nuestra vida y nos obligó a encerrarnos a comer y mirar series, y ese me parece un tópico muy aburrido y que se venía explotando desde varios años antes. Chistes sobre gente encerrada mirando Netflix, disfrutando de un confort medio ficticio, medio mentiroso, algo que en realidad muy pocos pudieron cumplir, a mí personalmente no me interpela, y mucho menos en clave humorística. 

No critico esta forma de ver las cosas, pero yo siento que no puedo identificar con ella porque soy trabajador de salud y tuve que salir a laburar igual, así que mentiría si me enfocara en eso. Y es por todo esto yo creo que en el Pequeño Timy salieron los mejores chistes de la pandemia, sin lugar a dudas.

¿Creés que desde el humor se puede hacer pensar críticamente? ¿O es algo más del momento lo que pasa cuando se habla en ese formato?

Yo trato de que lo que hago tenga más de una lectura. Uno puede leerla de un saque y reírse con el gag, pero me gusta que haya una segunda lectura con algunas referencias más, comentarios al pasar o cositas extras en el fondo. Los lomos de los libros, la forma de la radio que emite un mensaje, las películas que se referencian, intento aprovechar todo eso para contar algo más, no son sólo un popurrí de cosas que me gustan o me hacen gracia. ¡Le puse a Corach un sombrero mexicano por una razón!

Todas las historietas (y cualquier expresión artística) en general tienen un subtexto o una interpretación más allá de lo literal, aunque no lo quiera el autor. Ya todos saben que los comics del Pato Donald también hablaban de la explotación capitalista y los cómics de superhéroes de los dioses de la mitología griega, independiente del sentido que sus autores originales les quisieron dar. Yo intento tener un poco de control sobre esa segunda lectura para decir algo más, aunque supongo que es una ilusión mía y seguro lo que hago dice más de lo que pretendo (o menos). 

¿Hacia dónde creés que se está moviendo la comunidad argentina en particular? ¿Vamos hacia un lugar de mayor comprensión o al revés?

Intento ser optimista y pensar que en el futuro todo va a andar mejor, en lo económico y lo social. Son muchos años de inestabilidad y caída, en algún momento hay que pegar la vuelta.

¿Hay próximos proyectos, laburos a presentar, Timy sale en una compilación física?

Ya está todo hablado de palabra con una editorial y sí, va a salir una compilación del Pequeño Timy. Así que estoy muy feliz, porque va a ser mi primera publicación como autor integral, además es algo que el público que sigue la tira lo pedía mucho. No lo arranqué pensando en una publicación física, pero al ir construyendo un hilo argumental y una cierta coherencia se fue armando algo muy lindo. Todavía no hay fecha ni nada, pero ya tengo todo armado y editado, así que habrá novedades pronto. Fuera de esta tira, siempre hay proyectos y laburos dando vueltas. Estoy con un comic con un guionista argentino radicado en Francia para lanzar el año viene por Kickstarter, recientemente terminé una serie de ilustraciones de fantasía medieval para un manual de rol y unas portadas para un proyecto musical. 

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