“La paternidad, en tanto se intelectualice siempre va a ser una contradicción”

Lejos de intimidarse por el feminismo que postula que los hombres no deben inmiscuirse, Carlos Godoy escribió en tiempo real una atrapante novela sobre el aborto con Misoprostol, editada por Tusquets. Mano a mano con un autor que siempre dialoga con su tiempo, atento al futuro y rescatando el primigenio maridaje entre arte y utilidad concreta.

Por Nancy Giampaolo.

La protagonista de Jellyfish puede pensar en estos términos: “está acostumbrada a ver gente fea y petisa y negra”, puede alucinar con un novio que la lleve a Miami, ir a instancias de la madre a cada marcha del 24, jactarse de haber leído a Fogwill… Para mí es un poco la quintaesencia de la clase media urbana de este país en una versión muy joven, pero me gustaría saber que pensás vos

Es un poco la idea, sí. Construir un personaje que de cuenta de ciertos estereotipos de la clase media. En el caso particular de Yaki, es una mujer en la transición a la adultez que no solo reúne esos estereotipos, sino que su zona de confort y sus familiares y personas cercanas intensifican más aún el estereotipo. Quizás justamente porque la protagonista se encuentra en una situación límite que la lleva a abandonar la infancia (o adolescencia) y pasar hacia el mundo adulto es que logra poner en escena los estereotipos y de este modo exponerlos. 

Al tiempo que es muy verosímil como personaje, tiene raptos de lucidez o llega a hacer lecturas políticas de la realidad que no cuadran con el supuesto de un personaje así…

El personaje está construido con un verosímil que parte de mi experiencia como docente con jóvenes de más o menos esa edad. Quizás, como adultos, no esperamos o nos vemos sorprendidos cuando vemos que un adolescente tiene raptos de lucidez y una idea muy concreta y pulida sobre una determinada problemática. Pero yo creo que los adolescentes piensan así y tienen el desarrollo cognitivo para alcanzar esas seguridades. No veo fisuras ahí. En todo caso, quizás veo una marca de autor que responde a que el lector que ya conozca mi obra y vaya a buscarme en un libro como este con este nivel de complejidad en cuanto a voces, géneros, estilos y demás, pueda rastrear que detrás de todo sigue estando Godoy.  

Como dijo Paula Puebla en una reseña para Revista Paco, el libro es, además de una gran ficción, una suerte de manual del aborto con Misoprostol…

En Europa, que es un libro de ensayos que salió por la editorial Triana, cuando hablo de estética trabajo un poco sobre la idea de arte útil. En este sentido, Jellyfish tracciona sobre las hipótesis que plantea Europa donde la producción de obra debería acercarse un poco a las necesidades de la época de los ciudadanos más que de los lectores. En ese sentido Jellyfish es un manual de uso en práctica. Porque no solo lleva adelante la metodología de un aborto con misoprostol, sino que también aborda la posología, la sintomotología y hasta los dilemas morales y psicológicos; todo dentro de una ficción. 

¿Por qué decidiste que las figuras masculinas que aparecen sean
inoperantes, ausentes, plásticas…?

Porque quería jugar un poco con esa idea o esa mirada del hombre “maldito” que tanto resuena en la actualidad. No creo tampoco que no sean figuras representativas de la masculinidad. Lo que busqué fue que el personaje, pese a verse rodeada de masculinidades ausentes o truncas o tóxicas (como se dice ahora), asumiera que ella era la protagonista de su “problema” y por lo tanto la responsable. Por eso es que ella dice que no es víctima por embarazarse de un tipo 13 años mayor que ella y sin ninguna perspectiva de una construcción familiar ni siquiera de una pareja sostenida en el mediano tiempo, ella dice que es víctima de su propia estupidez. 

En algún momento, la protagonista fantasea con poder abortar pero sin
cortar las posibilidades de vivir de “Jellyfish”…

Sí, es como una idea muy infantil de conservar a tu aborto como si fuera una mascota. No estoy siendo muy original. Es lo que hace César Aira en Yo era una chica moderna. Quizás se trate de un homenaje a su novela porque trabajé mucho a partir de ese texto como en Patty Diphusa de Almodóvar y en Boquitas pintadas de Puig en la búsqueda de una voz y la construcción de un personaje.  

Otro de los temas que se aborda en el libro es la postergación de la maternidad hasta el límite posible ¿Cómo ves vos todo este cuadro?

Lo veo un poco contranatura. Es complicado dedicarte a un hijo recién nacido con 50 años. Tiene relación con lo que te decía antes. Es tener un hijo como una mascota y yo creo que con los hijos hay que ser implacable. No cruel. Pero sí exigente e implacable. Es posible, claro, pero lo ideal sería tener a los hijos a los 18, 20 años, porque a esa edad tenes la fuerza física como para poder llegar a soportar lo que implica y del mismo modo te permite poder “reconstruir” tu vida a una edad no tan avanzada cuando ya tus hijos sean adultos. Pero bueno, la paternidad, en tanto se intelectualice, siempre va a ser una contradicción, de cualquier manera, a cualquier edad y lugar. 

En el libro hay críticas a Rafael Spregelbud y Lola Arias…

Son dos autores que parecen intocables en el campo cultural y en realidad veo que tienen muchas fisuras que nadie las dice y ningún suplemento cultural las publica. Me parece una buena oportunidad tratar de proponer una lectura no complaciente con respecto a sus obras. 

Página 12 te entrevistó y dejó algunas de tus respuestas afuera ¿Cómo te cayó eso? Por otro lado y a colación ¿qué opinás de las muletillas que adoptó el diario desde que se pelea por la IVE tipo “Jujuy, esa tierra medieval”?

Cada medio trata de ser coherente con su línea editorial. Lo que me da lástima de esas preguntas que quedaron afuera es que eran en las que realmente me tomé el trabajo de pensar y dar una mirada constructiva sobre la problemática. Fuera de eso creo que desde la mirada del ejercicio de la votación, todos somos igual de medievales, los jujeños, los cordobeses y los porteños. La diferencia es cuánto participa de nuestra vida diaria el realismo mágico, pero los porteños me parecen los más medievales de todos.  

Aunque Jellyfish se distingue de tus libros anteriores, hay ideas comunes como la de una clase media progresista que asume causas que en apariencia hablan de una cosa y en el fondo significan o señalan otra…

Es la doble moral capitalina. Un poco en relación con la pregunta anterior. El hábito no hace al monje. Va un poco por ahí. Y a fin de cuentas es nuestro gran problema como nación y como país. El hecho de que Macri esté en el poder es por esa doble moral. Y el hecho de que Macri todavía, pese a toda la destrucción que realizó en los últimos 4 años, esté en carrera de volver a ser presidente, también es por eso.  

En tu libro Escolástica peronista ilustrada hablás de “Una buena analogía para explicar el peronismo es la de la caja de herramientas” …

El peronismo sirve para construir poder. Lo vemos claramente con Pichetto entrando a Cambiemos y también en la historia de Cambiemos como partido político porque usó la plataforma de la juventud peronista que Néstor Kirchner desarmó en pos de construir un nuevo frente joven que fue La Cámpora. Pero en esos movimientos que van de la centro derecha a la derecha (la centro izquierda y la izquierda no existen en el ejercicio del poder político real hace por lo menos 30 o 40 años) se van generando diferentes modelos de alianzas que proponen su mirada ideológica. Así fue que el peronismo de Néstor es notablemente diferente al peronismo de Cristina y seguramente el peronismo de Alberto Fernández también sea diferente a aquellos dos. Lo que deberíamos preguntarnos es si el macrismo, pese a tener y ejecutar varias herramientas del peronismo, desde referentes hasta movimientos estratégicos, puede considerarse un gobierno peronista o si con solo tener una ideología y una ejecución de políticas públicas antipopulares ya puede considerarse como gobierno antiperonista.

En “Europa” te metés la posibilidad de las colonias extraterrestres como un motor tan incomprobable como atractivo para que la humanidad siga su curso ¿Cuál es tu relación con el futuro?

Como autor me parece que tengo que tener un compromiso con el futuro. Por eso escribí una novela pensando en que actúe en el futuro inmediato durante el debate sobre el debate de la ley de IVE. Me parece que los autores se preocupan demasiado por el presente, cuando en realidad lo que hay que pensar es el pasado y el futuro.