Los tres ejes del mal en tiempos de covid

Un análisis del vínculo entre el derecho al trabajo digno y la coerción sobre el conjunto para interferir con la soberanía del propio cuerpo.

Por Valeria Vizioli, periodista y comunicadora.

Presión laboral, mediática y social. Por estos frentes viene la amenaza y la coerción. Y así pretenden que nos sintamos: doblegados, con miedo constante y con la sensación de que si nos negamos a recibir esta terapia génica mal llamada “vacuna”, autorizada de emergencia, que a la fecha se encuentra en etapa experimental y no previene el contagio ni inmuniza contra la enfermedad, corremos el riesgo de quedarnos sin trabajo, sin derecho a utilizar el transporte público, a viajar fuera del país o incluso sin el correspondiente permiso para iniciar algún trámite.

Primer eje: el ámbito laboral

Hemos visto con asombro cómo el recientemente nombrado titular de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, sugiere fervientemente como una de sus primeras medidas a tomar, la posibilidad de discontinuar el pago de sueldos a los trabajadores que no acepten ser vacunados. Lisa y llanamente, una vulneración de derechos en el sentido más pleno de la palabra. Sin embargo, ¿alguien se pregunta por qué habríamos de acatar semejante avasallamiento fundamentado en el capricho de un insensato? ¿O la gran mayoría ya se está inscribiendo para recibir su primera dosis por miedo a no llegar a fin de mes? ¿Dónde queda la protección de la salud en el espacio laboral y el derecho a elegir?

Según el Ministerio de Salud de la República Argentina, la vacunación contra la covid19 es voluntaria. De acuerdo a la Resolución Conjunta 4/2021 publicada en el Boletín Oficial*, la Ministra de Salud, Carla Vizzotti, y el Ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Claudio Moroni, resolvieron que los trabajadores convocados a trabajar deberán presentar constancia fehaciente de vacunación correspondiente o manifestar, con carácter de declaración jurada, los motivos por los cuales no pudieron acceder a la vacunación. Asimismo, los trabajadores que tengan la posibilidad de acceder a la vacunación y opten por no vacunarse, deberán actuar de buena fe y llevar a cabo todo lo que esté a su alcance para paliar los perjuicios que su decisión pudiere originar a los empleadores.

Sin embargo, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires “la convocatoria al retorno de tareas de manera presencial, es facultativo del empleador/a, quien puede optar o no por solicitar al trabajador/a a cumplir con su debito laboral presencialmente. Asimismo, el empleador/a tiene la obligación de cumplir con las medidas de higiene y seguridad a los fines de garantizar la salud de sus trabajadores/as. Cabe destacar que hay protocolos específicos para cada sector.”**

Es importante que quienes se encuentren trabajando en relación de dependencia como aquellos que sean convocados a una entrevista de trabajo, conozcan sus derechos y estén en conocimiento de que hay determinadas preguntas y peticiones que ningún jefe o reclutador debería realizar. No obstante, con la llegada de la llamada “pandemia”***, lejos de disiparse, esas preguntas se acrecentaron y hoy una gran cantidad de empleados siente temor a perder su empleo y se ven obligados a responder, independientemente de que la información solicitada sea ilegal o no esté relacionada con sus competencias laborales. Llegado el caso, existen dos alternativas. La primera es dejar en claro que no se responderá ninguna cuestión que no tenga que ver estrictamente con el trabajo, y la segunda es presentar una denuncia.

Los medios masivos, el segundo eje

La saturación que promueven los medios masivos respecto a cómo actuar responsablemente en el actual contexto sanitario tampoco es un tema menor. Las agendas mundiales, no solo la de Argentina, tuvieron un papel predominante en todo este circo, cuyo lema principal sigue siendo confundirnos, marearnos y tratarnos de seres poco pensantes. La existencia de agendas temáticas similares y la presencia homogénea de fuentes oficiales en medios con diferentes líneas editoriales, no hace más que reafirmarlo. La cobertura repetitiva y polarizada y el tratamiento informativo de la evolución de la “pandemia” a lo largo de más de un año, está colmada de sobreinformación, pero principalmente de desinformación e información sumamente confusa y lesiva para la sociedad. Los medios se convirtieron en el difusor por excelencia de cualquier aspecto relacionado al covid y al total servicio de los gobiernos, llegando a transformarse en contadores oficiales de infectados y muertos. Una suerte de conteo covidiano a la orden del día. Las 24 horas. Los 365 días del año.

Curiosamente, la información sobre el fortalecimiento del sistema inmune en medio de un contexto tan vulnerable brilló por su ausencia. Lo que vulgarmente se diría “se lo llevaron a marzo”. Comunicar acciones concretas para no deprimirnos o que bajen nuestras defensas en medio de una deliberada batalla de información nefasta, batalla que ellos mismos se encargaron de librar, no pareció ser parte de la agenda. Por supuesto, no es negocio. Se necesitan más y más casos, de manera sistemática, para seguir justificando la “pandemia”, mantener a la gente alerta y con miedo. Porque si algo hicieron al pie de la letra la mayoría de los medios, es sembrar el pánico.

Y cuando el pánico está sembrado no podemos más que cosechar terror. Frases como “quedate en casa” (ampliamente promovida por los medios y enfatizada por los usuarios de redes sociales) o “este es un virus que salimos a buscar, no nos busca, nosotros vamos a buscarlo, por lo tanto cuánto más nos protejamos mejor será para nuestra seguridad de salud”**** han sido viralizadas hasta el hartazgo. Y luego de leer y escuchar cotidianamente esas afirmaciones, la pregunta obligada es ¿en base a qué fundamentos científicos o papers se sostiene tamaña pirámide del terror?

Es interesante que aquellos medios cuyas informaciones replican estudios médicos, científicos y virológicos con otros argumentos, radicalmente opuestos a los que esgrime el discurso oficial, son acallados e incluso “borrados del mapa”, marcados por los fact checkers con la estrella del negacionismo. E inmediatamente nos recuerdan que hay que volver al alcohol en gel, el barbijo y el distanciamiento social. A esta altura, más que una cuestión sanitaria parece tratarse de un dogma incuestionable. Algo parecido a una religión, pero cuyo Dios supremo es un mero patógeno.

La cercanía inexorable: la presión social

Por último, producto de la presión laboral y de la presión mediática, surge la inevitable y esperable presión social. “¿Ya te vacunaste? ¿Cuándo tenés turno? ¿Cuál te dieron? ¿Por qué no te vacunaste todavía? ¿Te vas a vacunar?”, son preguntas que una gran mayoría de nosotros recibe casi a diario, las que se ven reforzadas y legitimadas por una fuerte campaña de vacunación desde los medios y el gobierno. Y los mensajes desde las redes que no paran de llover, amigos y familiares que no paran de repetir al unísono que “las vacunas salvan vidas”.

Lo cierto es que todo lo anteriormente expuesto no hace más que dividirnos. El señalamiento del otro que piensa diferente, la segregación y la intolerancia son la clara marca de un termómetro social en alza. Todos tenemos derecho a la autonomía corporal, por lo tanto, deberíamos poder tomar decisiones autónomas sobre nuestro cuerpo y la sociedad debería respetar esas decisiones. Sin embargo, desde comienzos de 2020 se ha puesto en tela de juicio cualquier acción individual en detrimento del colectivo social, responsabilizándonos y culpándonos por cuestionar medidas sin ningún tipo de sustento, como la imposición de una cuarentena interminable o los permisos para circular libremente. Creo que es hora de tomar las riendas de nuestras vidas y de buscar información fehaciente antes de tomar cualquier decisión de la que luego podamos arrepentirnos. Pero sobre todo, es momento de dejar de señalar al prójimo con el dedo acusador y aprender a tolerar y vivir en sociedad. Y para que esto suceda debemos despojarnos del ropaje de la presión laboral, mediática y social.

* https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/242821/20210409

** https://defensoria.org.ar/noticias/retorno-al-trabajo-presencial/

*** En el mes de mayo de 2009 la Organización Mundial de la Salud (OMS) cambió la definición de pandemia. Antes de ese cambio, “pandemia” se definía como: “Infección por un agente infeccioso, simultánea en diferentes países, con una mortalidad significativa en relación a la proporción de población infectada”. En la nueva definición de “pandemia” se ha eliminado la característica de “mortalidad”, con lo cual cualquier enfermedad leve y pasajera que se propague en todo el mundo, puede ser denominada pandemia, no es necesario que sea letal. (https://www.infobae.com/salud/2020/07/19/que-dicen-las-cifras-de-muertes-por-coronavirus-en-el-mundo/)

**** https://www.casarosada.gob.ar/informacion/discursos/46863-conferencia-de-prensa-del-presidente-de-la-nacion-alberto-fernandez-del-jefe-de-gobierno-de-la-ciudad-de-buenos-aires-horacio-rodriguez-larreta-y-el-gobernador-de-la-provincia-de-buenos-aires-axel-kicillof-acerca-de-la-extension-de-la-cuarentena-por-el-co (Conferencia de prensa del presidente de la Nación, Alberto Fernández, 12 de mayo de 2020.)

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