11/08/2020 7 min to read

Martín Sastre: “la creatividad es uno de los valores fundamentales de la nueva industria del audiovisual”

Category : cine, Entrevista, mundo, reseña

Luego del estreno mundial de Nasha Natasha (nuestra Natalia), film documental sobre la carrera y el proceso personal de Natalia Oreiro en su camino como artista a nivel mundial, su director Martín Sastre habló sobre la industria del cine, las motivaciones a la hora de producir contenidos y cómo un repaso audiovisual puede generar mucho más que sólo repercusiones.

Por Azul Giménez.

Sos uruguayo y, además, un director de cine muy particular, porque pudiste avanzar en la industria (que es feroz) sin olvidar nunca de dónde venís ni lo duro que es hacerse un lugar en el mundo cuando se busca cumplir un sueño. Contanos un poco sobre tu experiencia y cómo es eso de “Adopte un Artista Latino”.

Sí, me siento muy uruguayo, aunque también viví en Madrid durante 12 años así que un poco madrileño también, pero cada vez que vengo y hablo con algún amigo y le digo “estoy acá” me preguntan “¿acá en dónde? ¿en Montevideo o en Buenos Aires?”, y creo que luego de vivir tantos años lejos, donde uno resuena por simpatía es su casa. Por eso creo que soy Rioplatense, que no es un país sino una nación cultural.

Sobre la industria del cine, creo que no tenemos una industria propiamente dicha en Uruguay ni en Argentina; todo se hace a pulmón y por el entusiasmo y las ganas de contar historias, de devolver al cine las experiencias maravillosas que nos hizo pasar. De cualquier forma con mi primera película Miss Tacuarembó tuve una muy mala experiencia con esa cara voraz de la semi industria, donde me vi obligado a hacer cortes que no quería para que los productores pudiesen estrenar la película como un film para niños durante las vacaciones de julio. Y, claro está, a pesar de que pedimos que no lo hiciesen, el resultado fue un desastre.

Por suerte esas viejas prácticas van cambiando y ahora vivimos en un mundo mucho más colaborativo, donde el contenido y la narración audiovisual es lo que cuenta y la creatividad es uno de los valores fundamentales de la nueva industria del audiovisual, que tiene jugadores mucho más globales como Netflix y en el caso de Nasha Natasha, nuestro productor Axel Kuschevatzky es un cinéfilo con el que podemos hablar en profundidad de lo que hacemos. Él siempre me dijo “confía en tu material”.

Por otra parte, mucho antes que Facebook o Kickstarter, existió la Fundación Martín Sastre con el slogan Adopte un artista latinoamericanoen el año 2003. Fue un proyecto artístico que quise llevar a la realidad cuando la palabra “emprendedor” no existía; diez años más tarde había toda una cultura del emprendedurismo y pude hacer Link LALA, una plataforma donde todos los profesionales del mundo audiovisual podrían ponerse en contacto para producir piezas. Y si bien fue exitosa en términos relativos -tenemos 10 mil usuarios- hicimos proyectos colaborativos importantes. Esa experiencia para lo que más me sirvió fue para darme cuenta y aprender cómo llevar adelante un proyecto real en internet. 

Ahora luego de eso estoy transformando LALA en una App para que los y las artistas puedan capitalizar su tiempo de trabajo y no solamente sus obras terminadas. El último factor para hacer el lanzamiento fue el Covid19, lo que transformó a la app de una buena herramienta a una que se hace vital y, si Dios quiere como dice mi abuela, muy pronto la pondremos en funcionamiento en una primera versión beta en la que venimos trabajando desde hace 3 años.

¿Cuál fue la motivación para realizar un documental que recorra la vida de una artista consagrada como Natalia Oreiro?

El proceso de Nasha Natasha llevó 6 años… un proyecto así sólo es posible si se tiene una motivación muy fuerte para mantener el foco durante tanto tiempo. En mi caso mis motivaciones fueron afectivas y fueron tres:  mi vínculo afectivo con Natalia, con quien somos amigos desde hace casi 20 años, mi vínculo afectivo con mi nación cultural, el Río de la Plata, ya que Natalia con su profesión nos representa en países tan lejanos como Rusia, y el vínculo afectivo con mis abuelos; mi abuelo materno era ruso, amaba Rusia y mi abuela luego de que él falleciera me siguió transmitiendo ese amor por la cultura de mis ancestros. Lo último que hablé con mi abuela antes de morir fue de ese viaje que iba a hacer con Natalia y le prometí que iba a hacer esta película, y así hubiese durado 10 años el proceso y no 6 como duró, esa promesa no la iba a romper jamás. 

No creo que existan artistas consagrados, esa es una imagen que debemos eliminar porque genera un mito de que los artistas no son trabajadores y todos los que conozco, sean artistas conocidos o anónimos a nivel popular, son personas que ponen muchísimo esfuerzo e ilusión a todo lo que hacen.

A lo largo de la producción, se puede ver el ir y venir en el tiempo tanto mediante los lugares como a través de las experiencias de la protagonista, ¿cómo fue la construcción de ese recorrido? ¿Se dio de manera natural o hubo una decisión guiada por la emotividad de los recuerdos?

Desde el comienzo hice 2 “mapas” para explicar al equipo de edición cuál era el recorrido de la película; por un lado hay un recorrido lineal del tiempo, que podemos cuantificar en kilómetros, días y que va pasando de A a B y a C y en ese sentido, en las teorías de guión existe lo que se llama el “tren”: la acción que te lleva desde comienzo a fin pasando por esos puntos narrativos. Acá había un tren físico, es por eso que el transiberiano es la columna vertebral que sostiene toda la narración. Pero también hay un tiempo circular, esa idea del eterno retorno al orígen de Platón, o de las culturas védicas; un tiempo interior que podemos sentir pero no podemos explicar y que existe en la Odisea de Homero pero también cuando Scarlett O´Hara vuelve a Tara en Lo que el viento se llevó, ese sentido del tiempo como una eternidad interior colisiona con el tiempo lineal de la gira en ese final en la casa de sus abuelos y que por eso emociona. 

Siguiendo con la emoción, hay algo constante en Nasha Natasha que es la pasión del público, el amor de los fans por la figura de Natalia. Imaginamos que, como a todo el mundo, la pandemia los tomó por sorpresa y el documental iba a contar con la presencia de la gente que la sigue y la quiere… ¿Qué se siente hacer un estreno de esta intensidad personal en cuarentena? 

Me sigue sorprendiendo, las reacciones a la película son muy emocionales y profundas, te diría casi metafísicas. No conozco casos sinceramente de documentales que hagan emocionar tanto a la gente, lo digo desde mi ignorancia quizás, pero realmente no me viene ningún ejemplo a la mente. Como en el tiempo Homérico circular creo que todas las decisiones que tomamos sobre la película fueron acertadas, porque había un destino que era llegar en este momento, con una historia de un viaje, algo que ahora parece una utopía, mediante una plataforma que está en el hogar de muchísima gente en un mundo confinado que vive en la incertidumbre del mañana. De alguna forma ese afecto del público ruso hacia Natalia, tan real y devocional, que escapa a la cultura de la celebridad estadounidense, hace que cada abrazo emocione profundamente.

¿Habrá, una vez que pase esta situación mundial, un re-estreno? ¿Será sólo el documental lo que se proyecte o tienen pensada alguna participación entre el equipo de realización y Natalia?

Siempre estamos pensando hacer cosas con Natalia, principalmente porque nos divierte trabajar juntos. Ahora el foco está puesto en que la película llegue a la mayor cantidad de gente, las respuestas están siendo increíbles y ya está entre las películas más vistas en la plataforma, mi abuela debe estar contenta.