18/09/2019 4 min to read

Mauricio Kartun: “La dialéctica de la grieta es como el ida y vuelta de una hamaca”

Category : Entrevista, nacional, reseña, teatro

A propósito de la multipremiada y siempre vigente Terrenal, un diálogo lúcido con el gran dramaturgo argentino. Por Nancy Giampaolo.

Terrenal es una obra que se viene presentando periódicamente y el público siempre la celebra con impresionante entusiasmo, muchos volvemos a verla, incluso, cada vez que reaparece. Entiendo que no es fácil responder cuáles son los motivos de su éxito para vos, pero me gustaría que trates de da dar tu visión sobre eso…

Trato por experiencia de no ponerme causalista en estas cuestiones. Una vez, cuando mi hijo era chico me preguntó cómo se iba a dar cuenta él cuando estuviese enamorado. Me hice el nosequé y traté de explicarle lo que se sentía y porqué pasaba y me di cuenta enseguida de lo inasible de ciertos asuntos a la hora de razonarlos, y de lo pavo de las explicaciones que se me ocurrían. Con la gigantesca distancia del caso acá me pasa parecido. Las actuaciones tan atractivas tendrán que ver seguramente, y el humor, con eso conseguís el primer flechazo, y seguramente luego la idea que construye, que vendría a ser su personalidad. Pero si la receta fuese tan sencilla uno la pasaría a un papel y la podría fabricar en serie, volverse seductor serial del teatro. Y ni a palos lamentablemente, vamos a decirlo. (Risas)

¿Cómo te parece que resuenan los tres personajes protagónicos con el presente argentino?

Nuestra historia política deriva sin parar y desde siempre por una sucesión de idas y vueltas entre el conservadurismo más rancio y los intentos siempre inconclusos por mayor justicia social, por hipótesis más solidarias y sueltas de la repartija. Vamos siempre de la alegría nómade, la fiesta popular, al rigor siniestro del candado sedentario: sufrir, encerrarse y tratar desesperadamente de manotear algo, y si podés sentarte arriba. Los arquetipos de la obra no son otra cosa. Dos notas disonantes que aluden de alguna manera a esa dialéctica que acá –la llames grieta o cómo quieras- es el ida y vuelta de una hamaca.

Hace un par de años, en otra entrevista en la que te pregunté sobre Dios, me dijiste que el tuyo era un Dios de izquierda… ¿Podés explicar un poco esa metáfora?

Más que metáfora es medio literal. ¿Por qué habría de someter mi fe a los intereses mezquinos de las iglesias, que lo que han hecho en toda su historia es negociar con el poder su supervivencia? ¿Quién carajo les dio la escritura de Dios para que lo revendan? La fe es otra cosa diferente. Es tu mirada metafísica sobre la vida y su sentido original. No tu vida, digo la vida, el sentido de lo vivo animando al universo, dándole ánima, alma. Y ahí inevitablemente hay ideología. ¿Vinimos para sufrir o para disfrutar? ¿Nacimos solitarios o solidarios? ¿Partidores o compartidores? En mi observación reverencial de la naturaleza creadora la veo generosa y libertaria. Creo en un Dios desprendido que nos quiere desprendidos. Zurdo.

En octubre Terrenal hará temporada en Madrid, no es la primera vez que se presenta al público español ¿Cómo reaccionan ellos, qué diferencias y similitudes hay con nosotros?

Es curioso. Le corresponden las generales de la ley de esas diferencias a menudo ignoradas como tal: allá a la obra no se la entiende pero se la comprende. Suelen confundirse esos términos, considerarlos sinónimos, pero no lo son. Se entienden las partes, se comprende la totalidad. Allá buena parte de la terminología criolla se pierde, por supuesto, y hay alusiones a cosas que allá resultan misteriosas, pero el sentido final de ese relato llega muy bien. Hicimos hace un par de años unas funciones allí para el Festival de Otoño y anduvo bárbaro, ahora nos contratan para hacer una temporadita y en una sala más grande. Señal de que los arquetipos de los que hablábamos antes son –lamentablemente- universales.

Está con algo nuevo en el teatro San Martín. Contame todo lo que se pueda de este proyecto…

Esas cosas raras de la escritura. Hace rato que le andaba dando vueltas a unas imágenes, una compañía teatral española que desembarca en la Buenos Aires virreinal, embarrada y contrabandista, buscando nuevas plazas para su repertorio. Y se encuentra con que no hay teatro en la ciudad, la plaza no es pública y otro elenco de improvisados acapara la tolerancia del cabildo. La venía postergando porque no daba con el lenguaje de sus personajes, se me ponía todo demasiado hispánico. El año pasado me apareció una alternativa jodona y me puse a probar. Y como suele pasar (cuando pasa) la cosa se empezó a armar sola y me surgieron las resonancias más o menos actuales. Los artistas en las entretelas piojosas del poder. Recordé imágenes de Mephisto, aquella película extraordinaria de los ´80. El artista buchón. La vanidad siniestra que destruye, qué se yo, la cuestión es que ya la estoy ensayando y estrenamos en septiembre. Se armó un elenco precioso: Marito Alarcón, Luis Campos, Cutuli y la querida Stella Galazzi con la que ya había trabajado antes.

Terrenal estará en cartel hasta fin de noviembre en Caras y Caretas.
Sarmiento 2037.