25/05/2020 11 min to read

“Muchas veces, escuchando las conferencias de prensa, sentíamos que le hablaban a todo el mundo, menos a nosotros”

Category : buenos aires, Entrevista, nacional, salud

Luego de la muerte de Ramona Medina, quien denunciara públicamente el faltante de agua en la villa 31 de Retiro durante días hasta que enfermó de coronavirus, los barrios más postergados de la ciudad pasaron a ser el foco de atención y de contagios también. Y para saber cuál es la situación allí después de que ya no se pudo ocultar más lo que sucedía, conversamos con Lilian y Fidel, de las villas 31 y Zavaleta respectivamente.

Por Romina Rocha.
Fotos: La Garganta Poderosa.

¿Cómo fue, si es que hubo, el preparativo inicial para enfrentar las primeras etapas de la cuarentena en las villas?

Lilian: Acá en Retiro no hubo protocolo ni preparativo de salud oficial para combatir, prevenir o disminuir el covid19 en primera instancia. Algunos vecinos que pudieron comprarse un poco más de alimento lo hicieron, pero eso duró poco ya que sólo fue posible para los que tenían un ingreso fijo o algunos ahorros, y esa no es la situación general. La mayoría vivimos del día a día y sólo podemos hacer pequeñas compras o buscar comida en los comedores.

Fidel: En Zavaleta, lo que hicimos fue organizar un grupo de promotores de salud que están en distintos barrios, en sintonía con los centros de salud cercanos a cada territorio. Con eso se pudo compartir información sobre cómo higienizarse, toser y demás, mientras nos preparábamos para pedirle al Estado provincial y al nacional que tomen medidas y apliquen protocolos que verdaderamente sean viables para los barrios, que estén en el idioma que lo podamos entender. Y a la vez fuimos preparando los comedores, viendo el tema de la higiene.

¿Qué tipo de asistencia recibieron? ¿Alimentos, insumos de higiene, información?

Lilian: En la 31 se implementó muy tarde el llamado “detectAR” y de forma ineficiente, tiene muchas fallas por lo cual termina siendo contraproducente al momento de disminuir o prevenir el contagio. A la gente la tienen hasta más de 24hs esperando sólo dándoles un sánguche de queso y lo que es peor aún, les hacen hacer filas o compartir un micro escolar (y esperar ahí adentro por horas) entre quienes todavía no tienen los resultados del hisopado. En todo ese interín seguro hay gente que después dará positivo y los que no, al estar tan expuestos tantas horas es muy probable que terminen contagiándose también. Te hacen ir de un hospital al otro, pasás frío, hambre y el trato es poco humano; esto lo fuimos sabiendo en el barrio porque esos vecinos les cuentan a otros o buscan ayuda en las organizaciones. Y lo que resulta de todo esto es que la gente tenga miedo de decir si tiene síntomas y atenderse. Desde el inicio de la cuarentena venimos denunciando estas cosas y también llevamos propuestas, teniendo en cuenta la ausencia de seguimiento y apoyo psicológico. Porque además de todo, no se garantiza lavandina o alcohol para higiene, y sobre el alimento sólo se entregan secos (fideos, arroz) pero nada fresco. Y ni los fideos se pueden hervir porque, al día de hoy, hay muchos vecinos que todavía no tienen agua o les sale turbia y no se puede consumir.

Fidel: Nosotros recibimos donaciones de la gente porque armamos una campaña apenas comenzó la cuarentena. En ella se sumaron algunos representantes políticos de distintos frentes de lucha, y ellos invitaron a la gente a colaborar. Y la verdad es que fue mucho, porque nos acercaron insumos de higiene, alimentos y personas que se sumaron a darnos una mano entre las que había médicos y abogados que nos ayudaron a brindar tranquilidad a los vecinos. También Unicef nos dio una mano en todo esto, se pusieron en contacto con los que estamos en los barrios para hacerle frente a esta situación crítica. Pero del Estado recibimos sólo la mitad de las raciones que veníamos recibiendo de parte del ministerio de Desarrollo de la Nación, mientras que en Ciudad la respuesta fue nula. Como siempre, pero ahora muchísimo peor. Porque antes de la cuarentena las personas que iban a los comedores en el barrio eran 3600, pero ahora ya están alimentando a unas 6300 personas. Y el gobierno de la Ciudad sólo reconoce a 1900 de las ahora más de 6000, así que de los que quedan afuera de los números nos ocupamos entre nosotros, con la ayuda de algunas instituciones privadas.

¿Tuvieron trato directo con algún responsable para evaluar las necesidades del barrio?

Lilian: Después de la muerte de nuestra querida amiga y vecina Ramona, quien al igual que varias vecinas venía denunciando varias cosas además de la falta de agua durante 12 días, el viernes 22 de mayo nos reunimos con Larreta, Santilli y Migliore. Fue una reunión que habíamos pedido el 30 de abril, antes de que pase todo lo que pasó, porque como les dijimos no queríamos contar muertos en el barrio y teníamos propuestas pensadas por vecinos, ya que muchas cosas que se implementan son pensadas por personas que no están en el territorio y lo que sucede con eso es que no funcionan o sólo lo hacen a medias. Pero a la media hora de comenzar, Santilli y Larreta se fueron por “cosas urgentes”, como si lo que les decíamos no lo fuesen… como si evitar más muertes en las villas no lo fuesen, porque ahí éramos 12 compañeros de diferentes asambleas de las villas de CABA. Pocas o nulas respuestas encontramos, pero llevamos el pedido de la familia de Ramona: solicitar la renuncia de Diego Fernández.

Fidel: Tuvimos un diálogo con María Migliore, la ministra de Desarrollo Social de la ciudad, y con Fernando Quirós, ministro de Salud también de CABA. Quirós nos pareció un tipo confiable, no pinta ser mala leche, pero en medio de todo el torbellino que atravesamos nos decían que desde Desarrollo Social no les permitían a los de Salud hablar con organizaciones sociales, pero cuando hablamos con los primeros para confirmarlo nos decían que eso no había pasado y así se iban pasando la pelota por la interna que había entre ellos, cuando en el medio estaban las vidas de los vecinos. Porque nosotros venimos avisando en los primeros informes que acercamos lo que iba a pasar, y lamentablemente con lo de Ramona quedó evidenciado el problema estructural de la pobreza que hay en los barrios, pero también de lo que no se hizo en estos 13 años de gobierno del Pro en la Ciudad de Buenos Aires. Ahí salió a la luz todo. También hablamos con el ministro de Desarrollo Social de Nación, Daniel Arroyo, y con varios actores más, entre los que tuvimos más o menos respuestas, pero recién el último tiempo nos empezaron a escuchar de verdad. Ramona desnudó todo lo que estaba pasando en los barrios, la falta de respuestas en los territorios, la falta de comunicación hacia el interior de los territorios… muchas veces, escuchando las conferencias de prensa, sentíamos que le hablaban a todo el mundo, menos a nosotros. Todos sabíamos que cuando el virus llegara a los barrios iba a ser feroz, lo advertimos en los informes, pero ahora Ramona es el punto de quiebre del que no se puede volver atrás.

Sobre los servicios, ¿cómo fue el tema del agua?

Lilian: La mayor parte de la villa pasó 12 días sin agua, aunque hoy hay 4 manzanas que siguen en la misma situación, además de varios vecinos con poca presión o agua turbia. Los únicos que ayudaron siempre fueron los vecinos de los comedores, que además de cocinar durante horas y horas por que cada vez son más las personas que asisten por un plato de comida, hacen asistencia psicológica. Además, hicieron relevamientos de quiénes tenían agua y quiénes no para poder alcanzarles bidones o botellas. Y no solo acá en la 31, la villa 1-11-14 estuvo sin agua y la villa 21-24, que queda al lado de Zavaleta, tiene el 70% del agua contaminada y varios vecinos presentan plomo en sangre debido a eso, según un estudio de la UBA. El jueves que nos reunimos con el presidente de la Nación, nos garantizó que pronto finalizarían las obras de agua de Aysa, las cuales solucionarían la faltante de agua y presión, además de la turbiedad.

Fidel: Con Aysa y el gobierno hubo muchos problemas y muchos empujones, mientras la villa 31 seguía sin agua. En Zavaleta y en la 21-24 el 70% consumimos agua contaminada, y en Fátima, al lado de Soldati, a los vecinos les alcanzan un par de bidones de agua 2 o 3 veces por semana nada más… Ese es el nivel de carencias en los barrios. Y aunque en algunos sectores se regularizó, hay cortes de servicio todo el tiempo y eso hace imposible que, por ejemplo, nos podamos lavar las manos cada 2 horas como dicen los protocolos.

¿Cuál es la situación actual luego de la muerte de Ramona y de Víctor en la 31?

Lilian: No mejoró mucho. Siguen con los testeos del “detectAR” en las mismas condiciones de contagio, el tema del agua no se solucionó todavía y seguimos con problemas alimentarios y estructurales. Por eso los vecinos seguimos denunciando, ya que no queremos que sigan vulnerando nuestros derechos ni tampoco que defenderlos nos cueste la vida como a Ramona o a Víctor.

¿Cómo están los niños?

Lilian: En el dispositivo que si das positivo te llevan al hospital no está contemplado el estado de los niños que se quedan solos en sus casas, ya que no hay un equipo interdisciplinario que acompañe. Entonces si una mamá queda internada, los hijos quedan al cuidado de vecinos o de algún pariente lejano, tema que la familia debe resolver sobre el momento. Y cuando internan a un menor, a veces se les dificulta a sus madres saber cómo están o comunicarse. A esto se le suma lo difícil que es para los niños mantener sus estudios, ya que no todos cuentan con internet, celular o compu para tener clases online.

¿Qué les prometieron en las reuniones con las autoridades? Quiénes y en qué plazo

Fidel: A partir de las reuniones pedimos también que nos regularicen el tema de la energía, porque hay fases que se cortan todo el tiempo y desde Nación se comprometieron a alcanzarnos generadores para los comedores y las salitas comunitarias. Desde Ciudad se comprometieron a ver bien el tema de los hisopados, que se hagan lo más rápido posible y lleguen a más personas, que sería mejorar ese sistema “detectAR”. Y también a aumentar la disposición de personal de salud, que puedan tener un abordaje territorial, porque es acá donde se concentran los mayores índices de contagio. También les pedimos hacer baños temporales, porque en un comedor donde van 500 personas, quienes cocinan y quienes ayudan ahí se pueden contagiar, generando algo peor porque esas personas son las que nos cuidan y tienen que ser reconocidas por su tarea. Porque, así como reconocemos a enfermeros y médicos, a bomberos y a las fuerzas de seguridad, también creemos que hay que aplaudir a las vecinas de los comedores que le ponen el cuerpo día a día, y eso las hace personal esencial que no se puede contagiar. Se comprometieron, desde Nación, también a destrabar la entrega de bolsones de alimentos, que nos deben la mitad.

¿Qué necesitan ahora?

Lilian: Necesitamos varias cosas desde los espacios de comedores, merenderos y el espacio de salud, además de la general también para cuidar a esas vecinas de los comedores y a quienes llevan las viandas a los que están edad de mayor riesgo o son contactos estrechos con positivos. Toda ayuda es bienvenida, para eso se pueden poner en contacto con nosotros por las redes sociales de La Garganta Poderosa, por el #ContagiaSolidaridad o por mail: colectivolapoderosa@gmail.com.

Fidel: Pedimos que haya un protocolo específico para los comedores, que haya desinfección acorde a la necesidad de uso del espacio porque ahora hacen una que por 72hs nos deja los lugares sin poderse utilizar, y ahora es inviable relocalizar a esas personas que van a comer ahí en otros comedores. Les pedimos que entreguen porciones de comida, no sánguches, mientras los comedores no pueden atender a todos. Después de las reuniones que tuvimos con Nación y con Ciudad esperamos que lleguen las respuestas que pedimos, que se tomen las medidas preventivas necesarias y se mejore el sistema “detectAR”, y que se trabaje de una vez sobre todos los problemas que tenemos en los barrios. Necesitamos que se empiece a apaciguar ya lo que nos está pasando.