Nicolás Lugano: “No buscamos hacer pobrismo con las letras, reflexionamos sobre cómo puede llegar a pensar un delincuente”

A propósito del lanzamiento de su último disco Nicolás Lugano, de la banda de rock folk Huecocielo, habló sobre las motivaciones para hacer música en la Argentina de hoy.

Por Mayra Ledesma y Romina Rocha.
Fotos: Melisa Battilana.

¿Por qué eligieron llamar “El Oficio” a este disco que empieza con un mensaje sobre la marginalidad y los precursores de la violencia? El arte de tapa es muy sugerente al respecto, ya desde ahí se ve que adentro están, justamente, los huesos a la vista. ¿Cómo sale eso?

Si bien la idea del disco estuvo muy planeada en cuanto a que iba a ser un disco “temático” o “conceptual” y hasta como lo íbamos a grabar, lo último que salió fue el nombre. Tiene que ver con que Hector Camaño nuestro productor/amigo/técnico de grabación y dueño del estudio donde grabamos, un día charlando mientras grabábamos no dijo “uds tienen mucho oficio, de tocar tanto siempre suenan bien en todos lados”. Automáticamente lo pensé como el nombre del disco, me quedó dando vueltas “El oficio” porque cuando los pibes salen a chorear dicen “vamos a laburar”. Para ellos es un laburo, y como las letras hablan de eso, del oficio de la delincuencia, me cerró por todos lados. Tenía que ver con el concepto y a la vez hablaba de un elogio que nos habían dado como banda.

¿De qué hablan las letras?

Sobre la marginalidad, la falta de opciones. Para no repetirnos, esta vez se me ocurrió escribir a partir de un personaje y no desde mí mismo, porque sentía que iba a repetirme en las líricas. Ya iban 6 discos de letras reflexivas y se me había puesto difícil no ser reiterativo. Eso me permitió no limitarme a mis vivencias, sino liberarme y jugar con cosas que no viví. Me pasó que justo vi una declaración de Bruce Springsteen en la que decía algo así como que él era la voz de la clase trabajadora y él nunca había trabajado (risas). También soy fanático de Johnny cash y sus letras sobre la delincuencia me encantan, de letras de Dylan que tienen que ver con noticias policiales y todo eso me inspiró.

¿Cómo llevan el proceso de hacer un disco?

Al igual que con las letras no queríamos repetirnos, siempre íbamos al estudio con las canciones terminadas y súper ensayadas, así que esta vez decidimos hacer todo lo contrario. Arrancamos grabando guitarra y voz y a partir de ahí fuimos agregando todo lo demás y jugando con las posibilidades que da el estudio. Héctor, nuestro productor, fue parte fundamental del armado. Él tuvo la misma voz que nosotros en el estudio y hasta la última palabra si no nos poníamos de acuerdo. Nos reunirnos todos los lunes a la noche desde febrero a octubre, fue muy divertido y fácil de hacer, ni sabíamos en que iba a terminar ni para qué lado iba a ir cada tema.

El arte de tapa lo hizo Il Jevi  que además de ser guitarrista de Los Zorros, Petardos Salvajes y Rayo Negro, hace flyers y tapas de discos geniales. Le contamos de qué venía el disco e hizo ese magnífico delincuente enfierrado que se ve en la tapa. Hace un tiempo ya que laburamos eso con él. Y esta vez queríamos captar ese tipo de tapas que no fascinaban cuando éramos chicos, esas tapas con un buen dibujo, colores, calaveras… eso que sentía cuando era pendejo y veía una tapa de Maiden.

¿En qué contexto nace? ¿La crisis afecta para producir música?

Nace en el contexto de que estamos hartos de ver los análisis berretas de los medios con respecto a temas complejos, esa cosa binaria con la que se retrata la delincuencia y se define si “sos bueno o sos malo”. Una pavada total. Personajes nefastos en la tele agitando la mano dura y el tiro por la espalda, una ministra y un presidente pretendiendo ser dueños del sentido común y manejar un país con frases de autoayuda por un lado, y agitando las partes más oscuras de una sociedad metiendo miedo, por el otro. Es un coctel explosivo.

No buscamos hacer pobrismo con las letras del disco, tampoco justificamos nada; simplemente damos una campana distinta, reflexionamos sobre cómo puede llegar a pensar un delincuente. Siempre desde la ficción, claro, porque no puedo generalizar y asegurar que así piensan. Sólo es como yo pienso que puede llegar a pensar alguien que mata a otro o que sale a robar porque no encuentra opciones en un mundo en el que te dicen que sos si tenés y si no, no sos nada. Son cosas que a mi modo de ver resultan crueles y más para la cabeza de pibes que se están formando.

Los temas van pasando por distintos lugares, algunos oscuros y otros más esperanzadores, pero el disco en general es más bien una protesta desde lo personal, emanan de un centro y después apuntan a algo del afuera. ¿Hay un objetivo concreto o es más bien catarsis?

El objetivo es que lo escuchen y enganchar al que lo hace no solo desde la música sino también desde las letras. Que pueda escuchar historias más allá de si te hacen pensar, cosa quizás muy ambiciosa para unos simples músicos. Queremos también entretener como cuando éramos chicos y veíamos una película en la que nos identificábamos con el bandido, con el que huye de la policía, con el que rompe con las reglas y no le importa la que venga, con el que sale a los tiros para homenajear a su amigo muerto por la cana. Es intentar que se entienda la tristeza del que tomó algo raro, la bardeó y se despierta encerrado y añorando a su mujer…

A quien no los conoce, ¿qué le dirían sobre Huecocielo? ¿Quiénes son, qué los une?

Uuuf… Huecocielo es una banda que tiene 15 años en los que nunca paró. Acabamos de sacar nuestro séptimo disco y arrancamos adorando a Black Sabbath. Después fuimos mutando hacia una banda folk/rock/psicodélica, que toca por todos lados, que no le hace asco a casi ningún escenario ni ciudad, que es independiente ya ni sabemos si por decisión o porque nadie nos quiso o pudo manejar y que nos une el amor a la música. El amor por tocar, el amor al escenario,  al estudio de grabación. Para nosotros es como respirar esto, si uno no respira se muere y por ahora queremos seguir vivos.

¿Van a hacer presentación del disco o sólo encaran a tocarlo?

La presentación será seguramente bien entrado el año que viene, ya que alguno de nosotros va a ser padre y otro se muda al campo lo que va a ocasionar un parate de unos meses, pero  es solo un pequeño descanso. Por lo pronto en diciembre, el sábado 14, vamos a tocar en Uniclub junto a Pez así que encaramos el cierre del año haciendo lo que nos gusta.

Huecocielo son:
Nicolás Lugano: Guitarra y voz.
Ezequiel Wilion: Guitarras, slides.
Fernando Hamer: Bajo y coros
Walter Morales: Guitarra acústica y coros.
Gastón Guevara: Batería.
Fabricio Condito: Armónica y acordeón.

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