02/06/2020 7 min to read

Oliverio Coelho: “Se ha entrado en un sistema de control kafkiano”

Category : arte, Entrevista, opinión, pensamiento crítico, reseña

Autor de “Borneo”, “Ida”, “Hacia la extinción” y “Bien de frontera”, entre otros libros, Oliverio Coelho inició un diario de cuarentena on line cruzado por la reflexión política. 

Por Nancy Giampaolo.

Estás abocado a un diario de cuarentena que tiene un registro diferente al de tus libros…

El diario de cuarentena en realidad viene a ocupar el lugar de la ficción. Es mi ejercicio de escritura cotidiano, aunque no todos los días puedo escribir. Me sucede con el diario lo mismo que con la ficción, escribo cuando puedo, muchas con un deseo limitado de escribir, otras veces con un deseo cabal. Lo que sucedió con la pandemia es algo inimaginable, de alguna manera los escritores nos hemos quedado sin ficción interior, ahora la ficción está afuera, a la vuelta de la esquina.  

¿Cuál fue la génesis de este diario, sus circunstancias?

La génesis fue simple: el absurdo de escribir ficción. Estaba escribiendo una novela que transcurría en un mundo pre pandemia, una novela ligeramente realista, con un grupo de ancianos como protagonistas. El tipo de protagonista se me volvió inverosímil. Justo el grupo de riesgo estaba en el centro de la escena. Hubiera sido interesante pensar el texto como una distopía, corregirlo y llevarlo a un mundo posterior. Que esos ancianos en realidad fueran sobrevivientes. Entonces decidí hacer una pausa con la ficción, porque estaba corrigiendo esa novela sobre la marcha para adaptarme una realidad ficcional como la de la pandemia. Y el diario me pareció la mejor opción. Un escape que no dejaba de ser un acto testimonial. 

El diario está cruzado por la política y hay varios puntos que no se están hablando lo suficiente, a mi entender, en la esfera pública, como los mecanismos de control institucional, policial ¿Podés explayarte un poco sobre tu visión a propósito de eso? 

Una vez más, acá interviene el extrañamiento. Convivimos con un control policial y un discurso institucional -no me refiero sólo al gobierno sino también a los medios- repleto de estadísticas que parece destinado a hegemonizar la pandemia y el cuidado de la vida biológica, como si existiera una carrera global para ahorrar vidas biológicas frente al Coronavirus. El problema no es la cuarentena, sino cómo se ejecuta una cuarentena en el mundo. ¿Hay otro modo de ejecutarla? No lo sabemos, porque toda cuarentena tiene una carga de arbitrariedad inmanente. Si la cuarentena fuera voluntaria, tal vez generaría menos malestar. Supongo que en otros países también aparejó supresión de libertades y proscripciones inéditas para moverse. Tal vez en países asiáticos, donde existe disciplina y obediencia civil, nadie haya puesto la voluntad o el interés individual por sobre el colectivo, y el control policial haya pasado desapercibido. Acá se ha entrado en un sistema de control kafkiano, donde el mismo permiso introduce subespecies. El discurso procuarentena es sanitario, está totalmente enfocado en salvar vidas biológicas a partir de curvas y números, pero desatiende la humanidad. El discurso anticuarentena es a la vez procapitalista y también desatiende lo humano, pretende volver a la normalidad pasada para que no se multipliquen las pérdidas en las empresas. En cualquiera de los dos casos el costo es humano, ya no se puede volver a la antigua normalidad. La población está aplastada: la normatividad generó abulia en el individuo, el sistema de explotación capitalista previo también.  

Esto más más allá de la macroeconomía, que es otro tema, en el que no hay que entrar, porque como dice Alberto, introduce una falsa dicotomía. A la vez es cierto que no se puede hacer como si nada pasara, a la manera de Estados Unidos o Brasil, porque la situación se volvería calamitosa. La cuarentena sirvió para controlar curva, evitar una catástrofe, pero ahora los problemas urgentes son otros y están vinculados no a salvar vidas, sino a revivir a la mayoría de la gente, sin alienarla en el antiguo orden. El problema sanitario está casi resuelto, el sistema de salud está listo para responder a un pico de casos bajo control. Pero la calle está llena de gente sin techo, hay miles de comercios que bajaron la persiana, desesperación, desempleo… Y no hay que equivocarse, esto es algo que habría ocurrido de cualquier manera, con o sin cuarentena en plena pandemia. Esa bola de nieve que es la pandemia y llegó acá engordada después de pasar por China y Europa, rompió todas líneas de equilibrio del capitalismo. Otro gran interrogante es si después de la cuarentena, policías, militares y gendarmes, podrán desprenderse de ese sentimiento de autoridad que inevitablemente les otorgó la cuarentena. Y si el gobierno podrá hacer retroceder al Estado normativo y volverse neokeynesiano. 

En el diario aparecen mencionados el presidente Alberto Fernández y también Rodríguez Larreta. De un tiempo a esta parte varios sectores del peronismo cuestionan el protagonismo de Larreta, sobre todo luego de que comenzaran las muertes en las villas. ¿Vos qué pensás? 

Bueno, creo que es errado confundir la presencia de Larreta con afinidad política de parte del gobierno nacional. Hay una alianza motivada por las circunstancias, una alianza coyuntural, porque la cabeza de Goliath es el foco del conflicto. La capacidad negociadora o la cintura política de Fernández es admirable y contrasta con la voluntad confrontativa de Cristina. Son modos muy distintos de hacer política. Las muertes en las villas sin duda son la evidencia de lo que las políticas neoliberales hacen estragos con una sociedad. Pero eso antecede a la pandemia. La pandemia expone las atrocidades del neoliberalismo. Pero sería hipocrática decir que esas atrocidades se ven sólo en Capital. Están en el Gran Buenos Aires, en el Gran Rosario…     

Saliendo de la coyuntura, recuerdo haberte leído por primera vez gracias a Alan Pauls que recomendaba enfáticamente “Ida”.¿Cómo te llevás con el reconocimiento de pares y de escritores de generaciones anteriores?

Bueno, es alentador ser leído por escritores que para uno son referentes. 

¿Encontraste algún autor que te interese entre los sub 30?

Podría ser Camila Fabbri, pero no sé si es sub 30. Necesito sin duda actualizarme. 

¿Estás con algún otro libro en danza, además de la novela que suspendiste?

Un libro recién terminado después de años, compuesto por tres novelas cortas cuyos protagonistas son anacrónicos y solitarios, como casi todos mis personajes: sobrevivientes del Siglo XX. Casi está listo.  

Hubo una polémica en las redes por los derechos de autor, algunos cuestionan la circulación de pdf porque atentan contra el trabajo del escritor, otros minimizan eso enfatizando que son mayores las injusticias de las editoriales ¿Tenés alguna posición al respecto?

Estoy a favor de la circulación de los textos digitalizados. El libro es un objeto suntuario y quien hoy en día quiera leer a un autor en libro no va a dejarlo de hacerlo porque esté en PDF. El que compra el libro busca un modo de lectura, una relación con la lectura diferente. Es mi idea, aunque entiendo que los editores se resistan, porque es probablemente que atente contra la venta del libro. El libro hoy no es lo mismo que en el Siglo XX. Prueba de eso son las tiradas que se hacen. Si los músicos pudieron adaptarse, ¿por qué no habríamos de hacerlo los escritores? El libro no va a morir, hay que confiar en su formato sublime. El libro es tan sublime como el disco de vinilo. Entonces a veces la libre circulación de un PDF, puede ser la mejor publicidad para un texto, aunque no siempre concluya en la adquisición del libro. Y hay una tercera alternativa, el ebook, que beneficia a editor y autor.     

¿Y vos cómo te llevás con las redes sociales? 

Me llevo con algunas redes que implican una experiencia minimalista y accesoria. Para mí esa experiencia está dada por la fotografía, por lo cual me llevo bien con Instagram. A la vez me ofrece una alternancia con la escritura y es una puerta de acceso a universos condensados de otros.