Rodolfo Treber: “El problema de la Argentina no es de divisas, es de subordinación política”

El economista realiza un exhaustivo análisis sobre el panorama económico y financiero actual a partir de las apuestas del Gobierno que, según él, perpetúan y profundizan problemas que ya llevan más de 40 años. Hidrógeno verde, inversiones extranjeras, extractivismo y números duros, entre otros temas. Al frente de un ciclo radial que es referencia para jóvenes –y no tanto- interesados en la profundización de la discusión política, asegura que “volver a encontrarnos, hacer comunidad, es el primer paso que debemos dar para lograr cambiar algo”.

Por Nancy Giampaolo.

Tenés un programa de radio que es referencia para muchos jóvenes interesados en la discusión política seria y “por fuera de las roscas”. Me hablás un poco de la propuesta…

“Volver a Ser” es un programa radial que se emite por Radio Caput todos los lunes a las 18hs. Lo que nos motivó a llevar adelante este proyecto, aun sin ser periodistas, es la necesidad de intentar poner en agenda los temas profundos de la política argentina que hoy se encuentran ausentes, adrede, en los grandes medios de comunicación y, también, en la voz de los dirigentes que ocupan los cargos más importantes. Vemos con desagrado como el debate político se ha vuelto tan mediático como superficial; y la mejor manera que se nos ocurre de mostrar nuestro desencanto es hacer lo que creemos correcto.

También utilizamos el programa radial para conectarnos con otros argentinos que, aun con diferencias, comparten nuestro sentir. En este sentido, la entrevista o debate radial funciona para dar inicio a una relación política o, al menos, mostrar nuestra voluntad de que así sea. Creemos fervientemente que volver a encontrarnos, hacer comunidad, es el primer paso que debemos dar para lograr cambiar algo.

Te pido una reflexión acerca del modelo con el que la política plantea salir del atolladero en el que estamos y por qué no lo ves… 

Porque el gobierno planea salir del desastre económico en el que se encuentra profundizando las mismas políticas que lo ocasionaron. Este accionar parte de un análisis falso, o por lo menos incompleto, que plantea que en la Argentina hay un problema de escasez de divisas. No es así. Lejos de ser inocente, ese diagnóstico tiene como propuesta inmediata, y única, alentar el crecimiento de las exportaciones y mantener calmo, deprimido, el consumo interno. Solución más que conveniente para los dueños de la producción y comercialización en la Argentina: las multinacionales del comercio exterior.

¿Por qué es erróneo o incompleto ese análisis y por qué resulta dañino para la economía argentina?

Porque al invertir la causa, también se invierte la solución. Cuando el liberalismo económico llega a la política nacional, a través de la dictadura más sangrienta de nuestra historia, el monto de exportaciones era inferior a 8,000 millones de dólares. Pasados más de 40 años de economía de mercado aumentó a 65,000 millones. Esto es, un aumento del 810% en el ingreso de dólares frente a una depreciación de la moneda estadounidense del 260%. Sin embargo, en el mismo período, la ocupación formal pasó de 77% a 40% de la población económicamente activa. Los resultados: Un gran aumento del ingreso de divisas, y una drástica caída del trabajo. Lo que casi nadie dice es que, en paralelo a este rotundo éxito monetario del modelo exportador, coexistió un aumento exponencial del nivel de importaciones que generó un proceso acelerado de desindustrialización. Para 1980, la Argentina compraba productos al extranjero por 10,000 millones y luego de 40 años llegamos a 65,000 millones de dólares de importaciones.

¿Y esto que consecuencias trae?

Como consecuencia, las políticas económicas implementadas en los últimos 45 años nos llevaron a ser dependientes de la producción y moneda extranjera. Así, ingresamos en un círculo vicioso donde precisamos aumentar cada vez más nuestras exportaciones (la explotación de nuestras riquezas) para poder abastecernos de la demanda creciente de bienes industrializados.  En otras palabras, intercambiamos dólares por desocupación. La causa está invertida: No es la falta de divisas, es la falta de industria. La solución también: No es el aumento de la exportación, es el trabajo, es la sustitución de importaciones.

El tema del día ahora es el hidrógeno verde ¿Por qué tu visión es crítica?

Mi crítica principal no es sobre la producción de hidrógeno verde sino como llega y en qué contexto. Parece un chiste de mal gusto que luego de tres décadas en donde el ingreso de capitales foráneos, sistemáticamente, terminó en quebranto, fuga de capitales y endeudamiento, exista un argentino que crea en los supuestos beneficios de la inversión extranjera directa (IED). El mecanismo es fácil de entender y profundamente dañino para la economía nacional.  Para poner en contexto, vale aclarar que la IED ingresa al país en un marco de desregulación financiera, vigente desde la nefasta década del 90, donde las empresas pueden girar utilidades (ganancias), aun cuando sean consecuencia de la explotación de nuestros recursos naturales y mano de obra. En principio, el efecto de la IED es un alivio económico de corto plazo, en este caso 8,400 millones de dólares; pero luego, esa bonanza se transforma en negativa dado que toda la ganancia de lo producido localmente se transfiere a las casas matrices de estas empresas multinacionales.

Peor aún, en casi todos los casos, cuando el negocio deja de ser tal, se endeudan, quiebran y transfieren las obligaciones al Estado Nacional para que las termine pagando su pueblo. Si no les fuera redituable económicamente, si no existieran desregulaciones que les permiten fugar capitales, si no fuera barata la mano de obra, lo harían en sus países. Siempre fue así. Entonces, ¿Por qué ahora deberíamos pensar bien de esta inversión? ¿Sólo porque es “verde”? ¿No será Marketing?

Uno de los argumentos con los que se pretende ganar el favor de la opinión pública es que el hidrógeno verde generaría 15 mil puestos de trabajo en Rio Negro…

Que alguien plantee esto como un argumento a favor demuestra que se encuentra encerrado en la lógica del falso diagnóstico que mencionamos anteriormente.

Hoy, en el país donde está todo por hacerse, tenemos casi 6 millones de argentinos entre desocupados y dependientes de asignaciones sociales. Al mismo tiempo, año tras año importamos alrededor de 7 millones de puestos de trabajo en productos extranjeros.  Para mencionar un ejemplo, si protegemos el mercado interno en industria textil e indumentaria tenemos un horizonte de nacionalización de mano de obra de 250 mil puestos de trabajo. Claramente, ese no es el camino para recuperar el trabajo nacional.

En esto de la explotación de suelos y recursos naturales, pese a que a partir de la gran movilización popular que hicieron los mendocinos para frenar la mega minería hace un tiempo, el tema vuelve a estar en danza ¿Podrías explicar para quienes no comprenden bien los bemoles de este tipo de explotación?

No solo siguen la lógica económica de las IED mencionadas, sino que tanto la mega minería, como la soja, el litio, la pesca, son los ejemplos más claros del extractivismo propio del modelo exportador. Con el único objetivo de producir y exportar más, cualquier cosa vale: contaminar, inundar, envenenar la tierra, incendiar bosques, etc. Nada es casualidad en esta Argentina colonial. Desde la paralización y cierre de vías férreas para frenar la integración federal de nuestro territorio, hasta la ausencia total del Estado en nuestro espacio marítimo que equivale al 63% de la extensión nacional, son acciones planificadas que responden al interés imperial y extranjero de mantener deshabitado y sin control el país con el único objetivo de explotarlo y fugar sus abundantes riquezas.

Por eso es tan necesario y urgente el cambio del modelo político, económico y productivo.   

En otra conversación que tuvimos dijiste que habría que dejar de lado el modelo actual para pasar a uno más industrial y lógicamente rentable. Teniendo en cuenta la escasa o nula capacidad de competencia en el mercado internacional que tenemos en ese sentido ¿Cuál sería una punta de lanza para arrancar? Pienso en el litio…

El error está en querer competir en el mercado global. La libre competencia no es un método de desarrollo válido, es la trampa del capitalismo. Todos los países que hoy se autodenominan “centrales” lograron su posición dominante a través de medidas fuertemente proteccionistas e intervencionistas en sus comienzos. Los mismos que predican por la libertad de mercado y capitales son los que, inicialmente, protegieron con más fuerzas su producción y mercado interno. Argentina es tan rica que solo le bastaría con producir la mitad de lo que hoy importa para, aun explotando menos sus recursos naturales, no tener ninguna dificultad económica y darle trabajo a su pueblo. La salida a las crisis permanentes se encuentra en producir localmente lo que compramos afuera.

Necesitamos implementar un proyecto de industrialización por sustitución de importaciones para independizarnos, acrecentar el mercado interno y elevar el nivel técnico y cultural a partir de la cultura del trabajo. Está claro que, para cumplir ese objetivo, no contaremos con inversiones extranjeras por lo que resulta indispensable recuperar el rol histórico del Estado en la planificación e inversión de los sectores estratégicos de la economía. En otras palabras, es volver al modelo de desarrollo nacional. El problema de la Argentina no es de divisas, es de subordinación política.

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