“Seguimos procreando y alucinando con esa experiencia única y hermosa”

Ramiro Abrevaya habló sobre “Luma”, su nuevo disco, en parte inspirado en la experiencia de la paternidad. Por Azul Giménez.

Fotos: Andrés Rodríguez Lagazeta.
IG: @arodriguezlagazeta

Luma es tu tercer disco ¿Qué evolución percibís en este recorrido?

Con el tiempo fui amasando y encontrando una manera cada vez más orgánica de componer e interpretar mis canciones. Esa sinceridad me la dieron los años que fueron escenarios, porrazos, frustraciones y alegrías. Todo eso generó un cimiento muy fuerte en el cual estoy parado a la hora de encarar cualquier hecho artístico o de otra índole. Esa fortaleza, esa experiencia, se percibe en los vivos y en las canciones que voy componiendo.  

Tu banda tiene trombón, variedad de cuerdas es una formación que se corre del lugar común. ¿Cómo crees que impacta en el sonido general?

En este momento el grupo estable que me acompaña, “Les Gentiles”, no tiene trombón ni cuerdas. Esos son recursos de producción que utilicé para la grabación de LUMA. Esa formación tan grande y compleja de producir en vivo fue impactante y claro que contrasta con las formaciones tradicionales, por lo que el show de por sí corre con ventaja sobre otros, a nivel impacto visual y sonoro. En cuanto al impacto del sonido general, claramente lo enriquece muchísimo, le otorga elegancia y variedad tímbrica. 

Contame todo lo que puedas adelantar sobre el show en CCK a propósito de lo estrictamente musical…

El show en CCK va a ser muy especial, en primer lugar, porque va a contar con la participación de un total de 50 coreutas pertenecientes a dos coros de la ciudad de Baradero dirigidos por Juan Sebastián Concilio, un gran amigo, hermano musical con el que trabajamos en mi versión del clásico de U2 “I still haven’t found what I’m looking for” traducido por mí al castellano y rebautizado “Lo que busco”. Esa canción fue mi primera experiencia coral y fue muy muy rica e increíble, tan increíble que terminamos presentándolo en vivo en el Festival de Música Popular de Baradero ante muchísima gente. Esto se va a repetir en el CCK y va a ser realmente una bomba. En cuanto al sonido general de la banda, vamos a hacer versiones adaptadas, con un sonido más suave, más controlado, casi como un unpluged pero con un resto de volumen como para poder apretar la tuerca y entregar más voltaje en ciertos momentos del show.

En tiempos en los que la familia y la paternidad son seriamente cuestionadas vos salís con un disco vinculado a los cambios internos que detonaron en tu vida gracias a ser papá. Me gustaría que reflexiones un poco acerca de eso…

La paternidad o maternidad se cuestiona hasta que se vive y se siente en la piel. Porque es un cambio 180 grados en la manera de vibrar la vida, de percibir a tus pares, a tus padres y a vos mismo en el mundo. Es cierto que fue cambiando de generación en generación, nuestros abuelos tenían hijos más jóvenes, nuestros padres lo mismo, mi generación se tomó más tiempo (yo tengo dos hijas, Ela y Lisa, la primera la tuve a los 35 y la segunda a los 40). Pero como digo en “Pulsión de amor”, el single que estoy por lanzar: “tira la vida, no hay energía mayor”. La vida tira hacia adelante, más allá de las crisis, de las guerras y las muertes. Seguimos procreando y alucinando con esa experiencia única y hermosa, hay algo más fuerte que nosotros que puja por vivir, por avanzar, por abrirse camino. Yo conozco gente que efectivamente cuestiona la paternidad y tiene decidido no ser padre/madre, pero en comparación con los que conozco que son padres y madres son mucho menos y ni hablar de los que nunca te hubieras (se hubieran) imaginado que iban a ser padres y hoy te dan la inmensa alegría de traer una persona al mundo tan hermosa como ellos. Luma es un disco prácticamente nacido de mi primera experiencia como Padre, Luma viene de Luminancia, de Luz, y eso es lo que te da un hijo o hija cuando llega a vos.    

Te has presentado en escenarios de Barcelona y Nueva York ¿Cómo sentís pega nuestra música allá?

Nuestra música suele ser muy respetada en todo el mundo. Tenemos una cultura artística muy fuerte con muchos referentes, lo cual hace que siempre se nos escuche, al menos, con respeto. En el caso de NY toqué en dos sitios, uno en Manhattan en un bar 100% de gringos. Ese caso fue particular porque me enfrenté a un código que tienen que es el de “musicalizar humanamente”, o sea, tienen la cultura de incluir en los pubs a músicos que hacen lo suyo y vienen a funcionar como música ambiental, ellos toman y comen y no te dan ni pelota mientras tocas, pero entre tema y tema aplauden con muchísimo respeto. Fue muy raro para mí. El otro show que di fue en un festival de música Latina en el que todo el público era de habla hispana y la atención fue mucho mayor y la empatía también. En Barcelona fue algo similar, un festival organizado por productores argentinos, con publico prácticamente argentino. Hermosa experiencia también.