Sergio Rotman: “El disco se llama Odio porque es el único sentimiento que estoy seguro que puedo sentir”

Después de hacer las 3 cosas que dijo que nunca iba a hacer, de un año complicado para todos y también para el mundo de la música y la cultura, Sergio Rotman vuelve con más de su trabajo solista y algunas reflexiones sobre los tiempos que corren y nos corren.

Por Romina Rocha.
PH: Agustín Dusserre.

El 2020 fue un año especialmente atípico, ¿cómo te llevaste con la virtualidad y la clausura a socializar?

Bueno, la pasé muy mal. Fue muy duro porque me daba cuenta de lo que entendemos todos ahora, que es una fantochada, ¿viste? Que el hecho de aislar a la gente no hace que el virus no corra, no es útil para nada, salvo para que los políticos tengan una vida más tranquila. Cerrar todo es un error gravísimo.

Ahora volviste a los shows “presenciales”, ¿qué podés compartir de esa experiencia?

Volver a tocar en vivo para la gente es lo único que tiene sentido siendo uno un músico, la opción virtual es no sólo ridícula, sino también patética y hasta contraproducente. De hecho, todo el mundo dejó de hacerlo. Y, además, si uno no puede llevar su proyecto en vivo, no tiene sentido hacer música, así que es una condición sine qua non.

¿Qué cosas cambiaron para vos como músico a la hora de organizar un encuentro en vivo?

Para mí no han cambiado absolutamente en nada, el escenario termina en el borde del escenario y da igual que haya 50 personas o 50 mil. Para los que cambió es para quienes trabajan en la actividad del espectáculo, para ellos sí es un problema mucho más grave. Obviamente todo el tiempo trato de tocar para mucha gente, pero mis proyectos siempre fueron para pocas y para muchas personas, mantuve a lo largo de mi vida esa diversidad; tocar con los Cadillacs para miles de personas y después para Los Sedantes con doscientas. Por eso adaptarme a esto, en ese sentido, no me fue difícil.

Antes de todo esto, habías sacado un disco solista. Contanos sobre esa nueva versión de vos mismo.

Sacar un disco solista fue una de las 3 cosas que dije que nunca iba a hacer… y lo hice (risas). Esas cosas eran: reunir a Cienfuegos, sacar un disco solista o tocar solo con la guitarra; juré que nunca iba a hacer nada de eso. Así que me pareció que, si me había empezado a traicionar en una, me tenía que traicionar en todas las demás también, no tenía sentido seguir poniéndome límites. Pero no te puedo decir cómo me siento, como no pude hacer shows en vivo como solista más que 3 veces desde 2019 hasta ahora, entonces no considero que tenga una carrera como para decir que me parece esto o lo otro. Cuando se pueda tocar en vivo, si eso sucede alguna vez, ahí te diré cómo me siento.

¿Qué pensás que puede pasar con los eventos culturales en este contexto? ¿Qué proyectás hacia adelante?

Sobrevivir día a día, no hay forma de proyectar nada, está muy complicado planear. El gobierno insiste con que uno se contagia de noche pero no de día, que uno se contagia en lugares cerrados pero no en el banco, casualmente, ni en el tren me parece que, mientras no cambie esa mentalidad y aceptemos vivir con este virus y que hay gente que se muere y gente que no, no hay solución ninguna. Así que es cuestión de esperar.

Estás por lanzar nuevo material y viene con un título bien contundente, ¿cómo fue ese laburo?

El día de mañana, miércoles 31 de marzo, sale mi nuevo disco solista y se llama Odio, son 11 canciones originales, sin covers. Está producido por Pablo Martín en Nueva York, al igual que el disco anterior. Los músicos que participan son la misma base rítmica que trabajó en el disco anterior: Álvaro Sánchez en bajo y Gabriel Muscio en batería. Además, invité a una serie de guitarristas nobles y buenos amigos, que han compartido conmigo estos últimos años: Gonzalo Campos, Saúl Díaz de Vivar, Ariel Minimal, normA (los dos guitarristas), Pablo Martín, Hernán Espejo y Florian Fernández Capello. Cada canción tiene un guitarrista diferente y eso hace que el disco sea muy variado, a pesar de tener un sonido en común. Tengo de invitada a Mimi Maura cantando una canción que se llama Diamante junto a mí, y los normA como una unidad guitarrística en un tema que se llama Hannett, por Martin Hannett. Y el disco se llama Odio porque es el único sentimiento que estoy seguro que puedo sentir.  

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