Tomás Trapé: “Creo que hay que desmontar la grieta para pensar, incluso para respirar”

Al frente de un nuevo espacio de discusión en Twitter, la red social preferida de los políticos, y de un sello cultural que en poco tiempo logró editar un libro y llevar a cabo un ciclo de entrevistas único con Diego Capusotto, Tomás Trapé habla de una experiencia comunicacional integral que apunta a la pluralidad de voces y temas. Política, vida cultural, tendencias y experiencias en un marco capaz de complacer a espectadores de campos ideológicos diversos. “La grieta es un negocio editorial de los lanatas, los leucos y los majules, pero también de muchos que del otro lado han construido su “influencia” (y lucrado con ella) a costa de promover el odio entre argentinos”, dice, el joven rosarino a cargo de Encuentro Itinerante que también enfatiza la necesidad de una mirada genuinamente federal.

Por Azul Giménez.

¿Cómo nace el espacio de discusión que llevás adelante en Twitter?

Apareció sin aviso una función en Twitter: una especie de radio en vivo llamada espacios. Venían de fracasar las story en la plataforma, por lo que en un principio pensé que este experimento iba a tener poco recorrido, sin embargo, funcionó e incluso modificó la forma en que nos relacionamos los usuarios. Puntualmente nuestro espacio surge después del resultado de las PASO. Un usuario que se llama Otaku de Perón armó uno, me invitó y nos quedamos hablando hasta las 2 AM junto a HAGOV5, otro usuario interesado en política, y cuando nos dimos cuenta había más de 500 personas escuchando. Era evidente que había pasado algo. Sigo reflexionando al respecto, pero creo que lo realmente valioso, más allá de los números, es la pluralidad de voces. Hay peronistas ortodoxos y heterodoxos, liberales y socialdemócratas, kirchneristas y anti-kirchneristas, izquierdistas y no tanto. También es una convocatoria ser muy federal con gente de Rosario, Capital, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Salta, La Pampa, Corrientes, San Juan, San Luis, incluso hay quienes viven en el exterior. Pareciera ser que los espacios tienen el potencial de ser un punto de sutura entre tanta fractura y endogamia generada por los algoritmos. Es un lugar de intercambio entre gente diversa, algo que hacía falta.

¿Quiénes pueden participar?

Todo el mundo que pida la palabra, por eso hemos tenido grandes intervenciones y otras insólitas como la del Mago sin Dientes. El algoritmo de Twitter es poderoso. Compartimos espacios con compañeros brillantes de los que aprendimos mucho como @adiospipino, @lualvarez, @thefenixreboot, @giantlulu, @_fancygg, @ana_de_noche, @mel_cozodoy, @simpartido, @jotacese, @julianitas98, @letraserrantes, etc. Famosos como Claudio Villaruel o referentes políticos a los que hemos entrevistado como Juan Manuel Valdes o Daniel Rodríguez. Seguro llegarán muchos más, la estamos pasando bien.

¿Cuáles son los temas top? ¿Hay temas prohibidos?

No hay nada prohibido. La gracia de Twitter es que sigue siendo la única red social en la que las personas están dispuestas a decir algo más allá de lo obvio o lo correcto. Es verdad que hay morales y formas de pensar autopercibidas “progresistas” que funcionan solo a través de la censura, pero, aun así, salirse del guion sigue siendo algo premiado en este ecosistema. Twitter es un ágora distópica: la peor y la mejor red social. Algunos se dedican a denunciar el mal en nombre del bien, otros intentamos construir alternativas. No siempre lo logramos.

¿Cuál pensás que es el rol de las nuevas generaciones en política más allá de las nuevas generaciones que ya están en el poder como Ofelia Fernández?

Creo que la idea de la juventud como valor en sí misma es una idea anticuada. Ser joven es una circunstancia, algo transitorio, por lo que reclamar esa identidad me parece en vano. En todo caso, mi interés está en ser bueno en lo que hago, algo que todavía no sé muy bien qué es. Me gusta pensar que estamos articulando el campo. Los que dicen ser representantes de las juventudes no creo que se representen más que a ellos mismos o a los intereses de sus jefes. Imagino que la principal preocupación de los jóvenes no dista mucho de la de los demás sectores de la sociedad. Tener trabajo digno en un país con 10 años de estancamiento, 50% de inflación, 42% de pobres y 35% de empleo informal, no es una tarea sencilla. La carga impositiva y el efecto sobre los monotributos también son temas a considerar, es una economía que te empuja a trabajar en negro. De Ofelia Fernandez conozco poco.

¿Por qué creés que la discusión en Twitter es tan importante para la dirigencia de todos los partidos?

Porque no hay vida partidaria, sólo candidatos impuestos y/o inventados. Famosos, roscas, golpes de efecto, es una frivolidad muy grande la que vivimos. Todos los relatos están caídos, por lo que prima un tacticismo que no conduce a ningún lado. Es una deriva. Creo que hay que desmontar la grieta para pensar, incluso para respirar. La grieta es un negocio editorial de los lanatas, los leucos y los majules, pero también de muchos que del otro lado han construido su “influencia” (y lucrado con ella) a costa de promover el odio entre argentinos. Todos somos responsables de eso, pero hay gente que es culpable. Dolina dijo no hace mucho “amo ser peronista pero más amo ser argentino”, estamos insertos en un juego en el que nadie gana y todos pierden. Falta grandeza en la conducción política.

¿Qué rol ocupa Encuentro Itinerante, el sello cultural con el que venís trabajando de forma muy novedosa?

No lo tengo claro. Es un proyecto paralelo pero que sin embargo en su espíritu tiene algo del encuentro entre diversos. Nació de la intuición de que había cosas que no podían ser nombradas por el canon establecido. Ese canon que aburría a todos salvo a quienes castigaban en su nombre, aquel que cancelaba por un lado y se ofendía por el otro, que no podía distinguir lo esencial de lo accesorio. Frente a tanta corrección y comodidad, antepusimos honestidad intelectual. Por el sello pasaron nombres de la talla de Alan Pauls, Martín Kohan, Ana María Shua, Ariana Harwicz entrevistados por Nancy Giampaolo, que dio lugar a un ciclo y luego a un libro editado por Casa Grande y Último Recurso. También participaron Alexandra Kohan, Mayra Arena, Nicolás Mavrakis, Florencia Angilletta, Alejandro Galliano, Pablo Stefanoni, Alejo Schapire, Rodrigo Cañete, Federico Falco, Damián Tabarovsky, Carlos Bernatek, Esteban Montenegro, Ángel Faretta, Hernán Corera, Mariano Llinás, Gustavo Fontán, Emmanuel Taub, Carlos Godoy, entre otros. Finalmente estuvimos de gira por Santa Fe con Diego Capusotto y la cerramos íntimamente en el Club San Martín de la zona norte de Rosario. Desconozco el punto de llegada de todo esto pero, por lo pronto, quedan todos invitados.

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