24/04/2020 7 min to read

Vanesa Siley: “Sin un Gobierno popular que bregue por una sociedad más justa en su conjunto, los reclamos y luchas del movimiento feminista no se van a poder realizar”

Category : Entrevista, feminismo, mujeres, nacional, salud

Cuarentena y crisis mediante, conversamos con la Secretaria General de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales, Diputada Nacional por el FdT y Consejera de la Magistratura de la Nación acerca de las transformaciones en la dinámica estatal, la situación de las mujeres y el enfoque del feminismo sindical en plena crisis multidimensional.

Por Romina Rocha.
Fotos Emiliano Palacios.

Tu historia como militante y como representante política siempre estuvo asociada al mundo sindical y vinculada directamente a los trabajadores. ¿De dónde viene esa elección de vida? ¿Te fuiste encontrando en el camino o lo fuiste haciendo al andar?

Mi militancia sindical comenzó en el momento en que entré a trabajar en el Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires. Había venido hace unos años a estudiar y, como muchos y muchas, este era mi primer trabajo registrado y estable. Empecé como delegada de base, ayudando en problemas a los compañeros y compañeras, pegando afiches en los edificios, participando de las asambleas, fui congresal y años después mis compañeras y compañeros me eligieron como Secretaria General de esa misma seccional. 

Es imposible abstraernos del contexto que nos atraviesa, porque de hecho ha transformado nuestra concepción de lo inmediato y del porvenir, al menos por un tiempo durante este año 2020. ¿De qué manera afectó al funcionamiento institucional la pandemia del COVID-19? ¿Qué prioridades se vieron modificadas a partir de esta crisis sanitaria? 

Estamos hablando de un hecho insólito en nuestra historia reciente, una pandemia que nos pone en una situación de aislamiento obligatorio. La vida institucional se modificó por completo, en todas sus formas, desde nuestras instituciones públicas, políticas, sindicales, educativas, nuestra dinámica familiar también. Creo que esta crisis sanitaria en la que estamos envueltos mundialmente pone en valor la importancia de lo público y del Estado en la salud de todas y todos. Nuestro Gobierno actuó rápido y con una batería de acciones para el control de precios, la asistencia a las PYMES y sus trabajadores con el Programa de Asistencia de Emergencia para el Trabajo y la Producción, tareas en campus virtuales para niños y niñas en edad escolar, el ingreso familiar de emergencia, los bonos a los sectores de la seguridad social, AUH, jubilados y jubiladas, la suspensión de corte de servicios. Nuestro país termina siendo ejemplo en el mundo por su reacción y por la acción del Estado y del Gobierno ante una situación muy difícil para todo el mundo. Resalto en esto el importante rol de las organizaciones sindicales y sus obras sociales, que salieron inmediatamente a dar respuestas a los problemas en materia de infraestructura sanitaria y poner a disposición de las autoridades de salud los recursos físicos, como hoteles y sedes gremiales de los sindicatos.

Respecto de la situación de las mujeres en medio de un aislamiento social preventivo y obligatorio, ¿cómo se estuvo trabajando? ¿Tuvieron posibilidad de evaluar resultados al respecto?

En este contexto es muy importante pensar en quienes mayormente pueden sufrir esta crisis: los sectores más humildes y también las mujeres trabajadoras. La pandemia agrava la situación general que viven las mujeres en nuestro país. Cuando se comparte convivencia, y más en este contexto de aislamiento social obligatorio, muchas veces se recrudecen situaciones de violencia de género e intrafamiliar. Los Ministerios de la mujer y géneros, tanto de Nación como de la Provincia de Buenos Aires, están trabajando en el fortalecimiento de herramientas para acudir y asistir a todas estas mujeres, duplicando el trabajo en la línea gratuita 144, reforzando los equipos de seguimiento de casos críticos, poniendo en marcha el fondo permanente para las mesas locales contra las violencias, trabajando en el seguimiento de la situación de mujeres y personas trans en situación de encierro y en permanente coordinación con las mujeres sindicalistas y nuestras organizaciones sindicales, que pusimos también a disposición nuestros establecimientos y hoteles en aquellos casos que haya que trasladar mujeres, entendiendo también que hay que ir hacia un cambio de paradigma promoviendo masculinidades diferentes y en la exclusión de quienes ejercen las agresiones y no en las víctimas. El abordaje de las cuestiones de géneros en general tiene que ser siempre multifacético e interministerial, con participación activa de organizaciones sociales y sindicales, además de las instituciones populares, para poder ser de alcance real y efectivo.

Dentro del movimiento de género hay muchas expresiones, una de ellas es el feminismo sindical o con perspectiva trabajadora. ¿Cómo definirías esta concepción?

Cuando nace Mujeres Sindicalistas en 2016, nacemos diciendo que somos fundamentales para la democratización de nuestras organizaciones sindicales pero también para aportar al feminismo y a la política desde el mundo del trabajo, al que pertenecemos, desde nuestra extracción gremial. Lo que intentamos es unir y generar una comunión, que creemos es muy importante para transformar el mundo en el que vivimos. 

Y desde esta perspectiva, ¿En qué situación pensás que quedan las mujeres en esta nueva coyuntura? ¿Cuál es el plan de contención que creés más conveniente?

Los femicidios se han recrudecido y los casos de violencias han aumentado. Se manifiesta esto en las denuncias realizadas a las líneas de atención que funcionan las 24 horas. El plan de contención en la emergencia debe dirigirse hacia este aspecto que es el más acuciante. Creo que se está haciendo, con todas las dificultades que esto implica, pero la mirada está bien direccionada.

¿Cuál es tu mirada sobre la historia de la lucha feminista? ¿Quién o quiénes son tus referentes?

Una historia muy importante y muchas veces invisibilizada. Mirá, justamente con las mujeres sindicalistas, investigando precedentes argentinos en materia de regulaciones sobre el trabajo de cuidados, nos encontramos con que se intentó regular previo al golpe del 55’, por impulso de Delia Parodi, quien luego de la muerte de Evita fue la presidenta del Partido Peronista Femenino. Un proyecto que solamente tuvo sanción en la Cámara de Diputados. Más de 50 años después fue Cristina Fernández de Kirchner quien envíó al Congreso de la Nación el proyecto de trabajadoras y trabajadores de casas particulares; gracias a esta iniciativa es que están sindicalizadas y tienen su paritaria. Así vemos como, mirando nuestra propia historia, tantas veces tapada, encontramos nuestra lucha y también las bases para luchar por los derechos que nos faltan.

Para vos, ¿lo personal es político? ¿Qué pensás que significa ese postulado?

Que muchas veces el latiguillo “son cosas de pareja”, “cada casa es un mundo”, “en las cuestiones personales no hay que meterse”, se han utilizado, en ocasiones inconscientemente, para no abordar el enorme problema de la violencia de género o de otras desigualdades. Por ejemplo, el trabajo de cuidados, no reconocido porque se ejerce dentro de las paredes del hogar. Politizar lo privado, darle encuadre, otorgarle derechos, es un paso necesario hacia la igualdad.

En materia de derechos, partiendo de la premisa de la justicia social, que es bandera de muchas mujeres militantes del género, ¿pensás que estamos mejor, igual o peor que antes de que todo este movimiento se hiciera presente en la vida cotidiana? Y ¿qué cosas creés que se redefinieron a partir de este punto de inflexión inevitable que nos puso a todos a rever dónde estamos parados?

Siempre que exista organización popular que le dé impulso, contención y potencia, en definitiva, que luche por más derechos, estaremos mejor. Ahora bien, siempre decimos que sin justicia social no habrá igualdad de género y viceversa, eso implica comprender que sin un Gobierno popular que bregue por una sociedad más justa en su conjunto, los reclamos y luchas del movimiento feminista no se van a poder realizar. Convertir una bandera en una realidad efectiva, la historia lo ha demostrado, se logra cuando el Estado está al servicio del Pueblo, es decir, cuando Gobierna el peronismo.

Cuando todo esto finalmente pase y recuperemos un nuevo estado de normalidad, ¿qué cosas creés que habrán cambiado necesariamente en nuestra forma de relacionarnos con el otro? ¿Qué te parece que necesitamos atender como comunidad para salir lo mejor posible de todo esto?

No podría aventurarme a decir qué cosas, porque aún no ha pasado este momento crítico para el mundo y para las sociedades, sí creo que los valores como la solidaridad y el respeto, la premisa de que nadie se realiza en una sociedad que no se realiza, la presencia del Estado y de lo público, la redistribución de la riqueza, el valor de la organización popular y la sindical, deberían ser más ampliamente valoradas por las personas y por las sociedades.

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Comments (1)

  • ReplyMarcos 05/05/2020

    Cuando los hombres vuelva a tener el derecho legal a la "presunción de inocencia" y no sean declarados (socialmente) culpables por una denuncia, le creeré.